DBase

dBase
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Parte de la familia Base de Datos
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Primer sistema de gestión de base de datos
Sistemas Operativos compatiblesMS-DOS

dBASE. Fue el primer sistema de gestión de base de datos usado ampliamente para microcomputadoras, publicado por Ashton-Tate para CP/M.

El creador original de dBase fue Wayne Ratliff.

dBase fue el gran desarrollo para base de datos de los años 80. Bajo la batuta de la firma Ashton Tate, empresa que dio origen a un interprete de bases de datos muy sencillo y poderoso: dBbase II. Luego vinieron el dBase III+ que hizo furor, y la etapa de la decadencia para dBase: el dBase IV, ya bajo la dirección de Borland.

Historia

En 1975 C. Wayne Ratliff era un ingeniero que trabajaba como programador para la Corporación Martin Marietta (un importante contratista de la NASA) desde 1969, y cuya trayectoria había sido bastante destacada. En ese entonces se encontraba desarrollando un sistema para manejo de datos llamado MFILE, que sería posteriormente utilizado por la nave Vikingo durante su expedición a Marte en 1976. La temporada de fútbol americano había comenzado y Ratliff se aventuró a participar en una apuesta junto con algunos amigos suyos, pese a desconocer los pormenores del juego. Confiando en sus conocimientos de matemáticas y programación, Ratliff decidió que escribiría un programa que analizaría las estadísticas de juegos anteriores a fin de poder realizar predicciones acertadas.

El único problema es que en esos días no existía ningún programa que pudiera hacer lo que él quería. Es más, las computadoras personales apenas empezaban a hacer acto de aparición, y todavía adolecían de muchos problemas además de carecerse de estándares en el naciente mercado.

Tras realizar un breve análisis de la situación, Ratliff se convenció que su tarea sería poco menos que imposible, y en vez de preocuparse por el fútbol americano, centró su atención en el desarrollo de un manejador de base de datos, pensando que podría tener algunas posibilidades comerciales. Fuertemente influenciado por la película 2001 : una odisea espacial, Ratliff se entusiasmó con la idea de poder utilizar lenguaje natural para comunicarse directamente con la computadora, tal y como lo hacía HAL 9000 en la famosa cinta. Un amigo de Ratliff llamado Gerry Snyder tenía en su poder una computadora IMSAI 8080 que, aunque bastante primitiva, parecía acomodarse a las necesidades de Ratliff, que se decidió inmediatamente a adquirir una. Tomando como modelo un programa desarrollado por la NASA llamado JPLDIS (Jet Propulsion Laboratory Data-management and Information System), Ratliff comenzó a escribir su manejador de base de datos en el lenguaje ensamblador de la IMSAI en enero de 1978. Para fines de enero, había nacido el formato .DBF y los primeros comandos de su programa, que Ratliff decidió llamar Vulcano, se encontraban listos.

Vulcano

Vulcano fue desarrollado bajo el sistema operativo PTDOS, pero la empresa que lo distribuía (Processor Technology) estaba a punto de desaparecer, por lo que Ratliff pensó que sería prudente migrar su código a un sistema operativo más difundido: el CP/M (el predecesor del MS-DOS). En 1979, el JPL (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA se volvió el primer cliente de Ratliff, adquiriendo una licencia exclusiva de uso por el precio de cinco programas. Con esta licencia, los empleados del JPL se volvieron los pilotos de pruebas del nuevo software, y con sus comentarios, Ratliff fue puliendo cada vez más su producto. En octubre de 1979 se animó a poner un anuncio en la popular revista BYTE, y los pedidos empezaron a llegar. Ratliff seguía trabajando para Martin Marietta, por lo que contaba sólo con sus ratos libres para atender los pedidos que le

llegaban del programa. Sometido a una cantidad excesiva de trabajo, la vida personal de Ratliff comenzó a volverse desastrosa, y su matrimonio pronto se vio en serios problemas. 

Para el verano de 1980 se habían vendido unas 60 copias de Vulcano, lo cual, era bueno para aquella época. Sin embargo, Ratliff estaba convencido que no podía seguir distribuyendo él mismo el programa, y retiró el anuncio de BYTE decidido a dejar morir el proyecto a menos que alguien más se hiciera cargo de la mercadotecnia. Cuando Ratliff se encontraba en negociaciones con un profesor de la Universidad de Washington que se interesaba en Vulcano, hicieron acto de aparición dos singulares personajes: George Tate y Hal Lashlee, que entonces tenían una minúscula empresa de distribución de software llamada Discount Software. Tras presenciar una demostración del Vulcano, Tate y Lashlee le ofrecieron a Ratliff hacerse cargo de las ventas del programa a cambio de una comisión. Tras firmarse un acuerdo por un año, se pusieron a trabajar en su problema más urgente: debían cambiarle el nombre al programa, dado que una empresa de Florida amenazaba con demandarlos porque estaban comercializando un sistema operativo con el mismo apelativo.

= dBase II y dbase III Plus

Lashlee bosquejó un anuncio sumamente radical que se titulaba "dBASE II vs. the bilge-pump", y el cual firmó como Ashton-Tate. En un pedazo de papel se encontraba no sólo el nuevo nombre del programa sino también el de la empresa que lo vendería. Tras firmar el convenio con Ashton-Tate, Ratliff introdujo algunos cambios más a su programa, a fin de hacer un producto más vendible y que pudiera competir con el temible DataStar de la entonces poderosa MicroPro (autores del WordStar). Para febrero de 1981 empezaron a llegar los pedidos. El dBase II se vendió muy bien, y para fines de 1981 Ratliff tuvo que contratar a otras personas para que le ayudaran a escribir modificaciones que le solicitaban algunos clientes. A mediados de 1982, con el negocio yendo viento en popa, Ratliff se decidió a renunciar de su empleo para dedicarse por completo a trabajar en el dBase. Los problemas empezaron en 1983, cuando Ratliff se dio cuenta que Ashton-Tate le estaba pagando sólo el 30% de las regalías que le correspondían. Además, empezaron a manejar el dBase como si les perteneciera, ante el creciente desagrado de Ratliff que, entretanto, se dedicaba de tiempo completo a introducir mejoras a su programa. La tensión se agudizó cuando Ashton-Tate empezó a presionar a Ratliff para que les vendiera todos los derechos del dBASE, y éste se negó a hacerlo. Tras un breve forcejeo, finalmente aceptó, y se firmó un acuerdo sobre sus derechos de autor y demás detalles legales de propiedad del programa. Este acuerdo estipulaba además, que Ratliff sería nombrado Vicepresidente de Nuevas Tecnologías. Pero Ratliff estaba cansado de lidiar con tantos problemas, y poco después decidió tomarse un descanso para dedicarse a leer sobre su vieja afición: el procesamiento en lenguaje natural. Poco tiempo duró el destierro, pues para fines de 1983 ya estaba de vuelta, ante las súplicas de Ashton-Tate, que necesitaba su ayuda para completar la nueva versión del dBase (escrita en lenguaje C) que se lanzaría al mercado en respuesta al R:BASE, un nuevo producto que ponía en peligro su posición de liderazgo. En un tiempo récord de sólo 4 meses, el experimentado Ratliff y un equipo de 6 programadores produjo el dBase III, que vio la luz el 14 de junio de 1984. Una vez concluída su misión, Ratliff regresó una vez más a su auto-aislamiento, y se mantuvo al margen del desarrollo del dBase III Plus. Con el pasar del tiempo, sus inconformidades fueron creciendo cada vez más, sobre todo porque su opinión parecía tener cada vez menos peso en las extensiones que se hacían al dBase.

dbase IV

En agosto de 1984 George Tate murió de un ataque al corazón sobre su escritorio, a consecuencia de una sobredosis de cocaína. Con su muerte, Ed Esber, (ex-vicepresidente de mercadotecnia de Visicorp) tomó el mando de Ashton-Tate, sólo para empeorar las cosas. Esber inclinó la balanza demasiado al lado de la mercadotecnia, olvidándose de la tecnología. Ratliff, su programador más valioso, decidió renunciar a la empresa en enero de 1986, dejando solo a un equipo de desarrollo que liberó el dBase IV con casi 2 años de retraso, debilitando fuertemente la posición de la empresa en el mercado. En la primavera de 1990, Esber fue forzado a abandonar Ashton-Tate, pues el dBase IV estaba plagado de errores, y las recientes pérdidas de $41 millones de dólares eran un claro indicativo de que estaban perdiendo mercado a pasos agigantados. El sueño finalmente había terminado.


Fuentes