Edmond Locard

Edmond Locard
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Criminalista francés conocido por ser un pionero en la ciencia forense y la criminología, a menudo conocida informalmente como la "Sherlock Holmes de Francia".
NombreEdmond Locard
Nacimiento1877
Saint-Chamond, Bandera de Francia Francia
Fallecimiento1966
Saint-Chamond, Bandera de Francia Francia
ResidenciaFrancia
NacionalidadFrancés
CiudadaníaFrancés
EducaciónUniversidad de Lyon
Alma materLicenciado en Derecho
TítuloDoctor en Medicina


Edmond Locard Criminalista francés conocido por ser pionero en la ciencia forense y la criminología, conocida informalmente como la "Sherlock Holmes de Francia". Mientras estudiaba medicina, desarrolló un interés en la aplicación de la ciencia a los asuntos legales, escribiendo su tesis sobre “Mecicine jurídica en virtud de la Gran Rey” (La Medicina legale sous-le-Grand Roy).

Síntesis biográfica

Nació en Saint-Chamond, Francia, en 1877. Estudió derecho y medicina en la Universidad de Lyon, donde además trabajó como ayudante del Dr. Alexandre Lacassagne, considerado el padre de la medicina forense moderna.

Estudios

Mientras estudiaba medicina, desarrolló un interés en la aplicación de la ciencia a los asuntos legales, escribiendo su tesis sobre “Mecicine jurídica en virtud de la Gran Rey” (La Medicina legale sous-le-Grand Roy). Llegó a publicar más de 40 piezas de trabajo, el más famoso es su serie de siete volúmenes “Traité de criminastique” (Tratado de Criminalística).

Es considerado como uno de los primeros en realizar teorizaciones y postulados acerca de la relación entre el delincuente y la escena del hecho. Afirmó que:

“Los restos microscópicos que cubren nuestras ropas y cuerpos son testigos mudos, seguros y fieles de nuestros movimientos y encuentros.”

Teoría que habría puesto en práctica durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), trabajando para el Servicio Secreto Francés, identificando los sitios por donde habían pasado los soldados tomados como prisioneros, para localizar la ubicación de los enemigos, tratando de identificar la causa y el lugar de la muerte mediante el examen de las manchas y daños de soldados y prisioneros uniformes.

En 1907 fue a estudiar junto al antropólogo Alfonso Bertillon, famoso por su sistema antropométrico de identificación de los delincuentes. En 1910, el departamento de policía de Lyon finalmente ofreció a Locard la oportunidad de formar el laboratorio de la policía por primera vez en la habitación del ático, donde pondría pruebas recogidas de la escena del crimen científicamente examinados. No fue sino hasta 1912 que el Departamento de Policía reconoció oficialmente el laboratorio.

Admiración por Sherlock Colmes

Locard tenía su criterio sobre personajes del imaginario literario como Sherlock Holmes o Dupin: “Lo admirable en Sherlock Holmes es ese perfecto conocimiento de todo lo que se necesita haber estudiado para descubrir criminales; en lo cual es considerablemente superior a los policías de Edgar Allan Poe y de Émile Gaboriau. Sherlock no es más inteligente que Dupin, pero conoce mejor su oficio. En una época en que ningún especialista había escrito ningún tratado, su cerebro contiene la primera síntesis de la técnica policiaca.”

Dactilografía

Locard es también reconocido por su contribución a la mejora de dactilografía, un área de estudio que se ocupa de las huellas dactilares. Después de que el laboratorio en Lyon se estableció, desarrolló la ciencia de la Poroscopy, el estudio de los poros de huellas dactilares y las impresiones producidas por estos poros.

Llegó a escribir que si 12 puntos específicos fueron idénticos entre dos huellas dactilares, sería suficiente para una identificación positiva. Este trabajo llevó a la utilización de las huellas dactilares para identificar a criminales, adoptando la técnica anterior de Bertillon de la Antropometría. En 1929, Locard y muchos otros criminalistas fundó la “Academia Internacional de Criminología” en Suiza. Sin embargo, este edificio no sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial.

Edmond Locard es más conocido por su formulación del “Principio de Intercambio” de Locard, una teoría sobre el traslado de las pruebas de seguimiento entre los objetos, afirmando que "cada contacto deja un rastro". La teoría indica que cuando dos objetos entran en contacto uno con el otro, cada uno tendrá algo del otro objeto o dejar algo atrás.

El principio de intercambio de Locard ha permitido obtener indicios relevantes desde huellas en el barro o sus restos en neumáticos y calzado, hasta la huellas dactilares o restos en las uñas.

En el ámbito electrónico, el principio se aplica respecto a la convicción de que cualquier interacción con un ordenador afecta a su funcionamiento, su uso de la memoria e incluso lo que se escribe en el disco duro, de forma que un experto pueda encontrar trazas de la interacción, e inclusive detalles que permiten reconstruir los hecho e identificar a sus autores.

Otro pionero, Alfonso Bertillon, nació en Paris en 1853. Fue médico y antropólogo. Creó en 1880 el “Sistema Antropométrico”. Se basaba en la medición de los huesos del cuerpo humano y sus relieves, y, en particular las medidas de brazos, piernas, cuerpo y varias partes de la cabeza como sistema de identificación. En 1907 lo complementa con el Portrait Parlé, o Retrato Hablado.

Son los mismos principios que han llevado a certeza de la identificación de personas por la huella dactilar o la huella plantar. Falleció en 1914.

Poroscopía

Locard dejó a las futuras generaciones de forenses la Poroscopía, con la cual afirmaba se podía identificar a los sujetos. En “Les pores et l’identification des criminels” (1912) Locard concluía, según Ashbaugh (1999) que:

  • Los poros (terminaciones de las glándulas sudoríparas) presentan la triple característica de perennidad, inmutabilidad y variedad que permiten la identificación.
  • La identificación por comparación de los poros es una manera de confirmar la evidencia que deriva de las huellas digitales, añadiendo a la determinación de las líneas papilares, los detalles de los poros, que en una impresión típica se ven por cientos.
  • En la mayoría de los casos en donde la impresión digital ó palmar está demasiado fragmentada para la identificación por el método dactiloscópico, que requiere un número mínimo de puntos característicos (minutae points en inglés), la comparación de poros que se pueden distinguir en el recorrido de las crestas, permite lograr una identificación positiva mucho más convincente para los magistrados.

Wentworth y Wilder en “Personal Identification” (1918) traen a colación algunos de los aspectos fundamentales de la identificación por Poroscopía según Locard:

  1. El tamaño de los poros: que oscila entre los 88 y 220 μm de diámetro.
  2. La forma individual de cada poro: redondos, elípticos, ovales, romboides, triangulares, etc.
  3. La posición del poro en la cresta: sin duda, es la característica más útil y llamativa. Sin embargo, también es la que plantea más dificultades y, al igual que las anteriores, mucho tiene que ver con la calidad de la impresión. La posición de los poros puede variar con respecto a las otras adyacentes en la misma fila.
  4. El número o frecuencia de los poros: este puede ser calculado en función del número de poros en una línea determinada ó la cantidad de poros en un área específica. Locard observó que el número de poros en un centímetro de línea papilar varía entre 9 y 18.

Muerte

Edmond Locard murió en 1966, sin embargo su principio de cambio se ha convertido en una gran pieza de trabajo influyente en la ciencia forense, y se cita con frecuencia en la actualidad.

Obra

  • Sugirió, en 1923, el nombre “Técnica Policial” en 1923. a esa “investigación de la prueba del delito, mediante el establecimiento de las pruebas indiciarias y la agrupación de las nociones en un cuerpo de doctrina”.
  • Manual de Poroscopía.
  • Tratado de Criminalística de 7 volúmenes publicados entre 1931 y 1941, en donde enuncia las diferentes técnicas de uso en la pesquisa criminal.

Locard hizo la observación “Il est impossible au malfaiteur d’agir avec l’intensit que suppose l’action criminelle sans laisser des traces de son pasaje,” es decir “es imposible que un criminal actúe, especialmente en la tensión de la acción criminal, sin dejar rastros de su presencia” en la primera oración en el capítulo 3 (rastros) en “Manuel de Technique Policière”, París: Payot, 1923.

La primera referencia encontrada del principio del intercambio de Locard aparece en la obra de Reginald Morrish, “The Police and Crime-Detection Today”, London: Oxford University Press, 1940. El principio del intercambio de Locard fue reiterado por L.C. Nickolls, en 1956, atribuyéndolo a Locard (1928), y confirmándolo como principio esencial aplicable al trabajo de los microscopistas forenses de todo el mundo.

Fuente

  • Petherick, W A.; Turvey, B E.; Ferguson, C.E. (2010). Criminología Forense. London: Elsevier Academic Press.
  • Artículo: La Bolsa de Locard. Disponible en: Modern microscopy
  • Artículo: Biografía de Edmond Locard. Disponible en: Principio de identidad. Consultado el 22 de noviembre de 2012.
  • Artículo: Edmond Locard. Disponible en: Forensic science central. Consultado el 22 de noviembre de 2012.
  • Artículo: Edmond Locard. Disponible en: Inza Wordpress. Consultado el 22 de noviembre de 2012.