Historia del municipio Colombia (Provincia Las Tunas)


Historia del Municipio Colombia (provincia Las Tunas)
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Escudo municipio Colombia, Las Tunas
Cronología
Comunidades primitivas
Época colonial
Guerra de los Diez Años (1868 - 1878)
Guerra de 1895
Época de la República neocolonial
Desarrollo económico durante la neocolonia
Desarrollo social y cultural durante la neocolonia
Luchas sociales y nacional-liberadoras en el período de 1925 a 1952. Desarrollo organizativo e ideológico del movimiento obrero.
Lucha insurreccional 1952-1958
Revolución en el poder
La lucha de clase en la localidad
Transformaciones económicas
Transformaciones sociales y culturales

Historia del Municipio Colombia (provincia Las Tunas). El municipio Colombia, de la provincia Las Tunas, posee una rica historia que comienza con los asentamientos aborígenes establecidos en el territorio, lo que se le denomina etapa precolombina, y llega hasta la actualidad, pasando por la ocupación española, las luchas de independencia, la etapa republicana hasta llegar a la etapa revolucionaria.

Ubicación geográfica

Ubicación del municipio Colombia, Las Tunas

El municipio forma parte de los territorios sureños de la provincia Las Tunas. Limita al Norte con la provincia de Camagüey, al Este con el municipio Jobabo, al Oeste con Amancio y al Sur con el Golfo de Guacanayabo. El río Tana fluye por su territorio.

Comunidades primitivas

En torno a los hombres primitivos, Tabío y Estrella Rey plantean:


“Las principales zonas de Cuba donde se ubican residuarios Ciboney aspecto Cayo Redondo son las costas sur de la Provincia de Camagüey y Las Tunas y las áreas aledañas a la desembocadura del Cauto”
Residuarios Ciboney

Tesis reafirmada por el grupo de aficionados de arqueología Anacaona en sus hallazgos en sitios como El Retiro, a orillas del río Tana, alejados considerablemente de la costa donde se encontraron picos de mano bien elaborados, morteros, raspadores de conchas y restos de sílex. Santa Ana, situado en las márgenes del Tana y lejos de la costa, donde hallaron restos de dietas de aborígenes y restos óseos asociados a enterramientos humanos. También en el sitio El Habanero, ubicado cerca de la costa a orillas del Tana, el cual tiene la peculiaridad de presentar evidencias hispanas asociadas a restos de dieta aborigen e instrumentos de trabajo como picos de mano, percutores y fragmentos de sílex. Por su parte en Santa Rosalía residuarios en dos zonas muy cercanas una de la otra. En la primera hay restos de dieta abundantes, piedras tintóreas rojas, lascas cortantes de sílex y en la segunda, percutores, fragmentos de sílex, cuentas de collar y raspadores de conchas trabajadas.

En el caso de La Salina, situado en el límite entre los potreros y el playazo de Santa Rosalía, cerca de la costa se localizaron evidencias características de los preagroalfareros, como hachas de piedras, gubias, morteros, percutores, núcleos de sílex y cuentas de collar.

Grupos aborígenes incursionaron tierra adentro, evidenciado a través de restos de dietas e instrumentos de aborígenes descubiertos en las cavernas de San Martín, cerca del tramo de camino del Km. 18. Como puede observarse, entre estos sitios de asentamientos aborígenes no existen marcadas diferencias, tanto los ubicados en Santa Ana y El Retiro como los de las cuevas de San Martín en el Km. 18 y los de la zona costera, todos presentan residuales de dietas e instrumentos de trabajo muy similares.

Estos grupos no conocían la cerámica, se dedicaban fundamentalmente a la recolección de alimentos vegetales, la captura de diferentes especies de mamíferos, aves, reptiles e insectos y la recolección y pesca de moluscos, crustáceos y peces. La recolección de alimentos vegetales silvestres incluía un buen número de frutas nativas como el anón, el mamey, la guayaba, etc. La dieta vegetal se complementaba con raíces tubérculos silvestres, extraídos de la tierra.

Las lascas de sílex, muy abundantes en el territorio, eran utilizadas fundamentalmente para cortar las partes comestibles de los moluscos como cuchillos y para trabajar la madera. Las piedras tintóreas, especialmente la hematita, constituyen otro material asociado a los entierros y relacionado con el ritual fúnebre.

Época colonial

Investigaciones documentales realizadas, así como de búsquedas arqueológicas dan cuenta de que en 1582 se había establecido en punto cercano al embarcadero conocido como El Habanero, Roque Da Silva y varios cubanos más, de procedencia portuguesa construyeron allí una pequeña ermita que fue utilizada como escuela para los hijos de los moradores de aquel lugar. Las constantes y grandes crecidas del Río Tana, lo agreste de la geografía del lugar, vegetación de costa generalmente espinosa, terreno árido y una perenne plaga de mosquitos y jejenes hizo que estos pobladores abandonaran el lugar. Ese propio siglo surgió el poblado de Tana, de efímera existencia, pues fue arrasado por una crecida del río.

En 1841, se conoce de la existencia de caseríos, destacándose el de Derrocal o Berrocal, que se había fomentado a orillas del camino real de Nuevitas en la costa norte hasta Guayabal. Le seguirían otros barrios como Ingenito, Santa Ana de Yeo, Santa Rosalía, El Retiro, Limonar, La Salina.

Guerra de los Diez Años (1868 – 1878)

Este territorio fue escenario de los hechos libertarios contra el dominio colonial español. Recorrieron este territorio, acamparon en él o sostuvieron combates, los más destacados jefes de las huestes mambisas, durante la Guerra Grande, como Carlos Manuel de Céspedes, Máximo Gómez, Ignacio Agramonte, Vicente García, y Salvador Cisneros Betancourt.

Concluida las sesiones de la Asamblea de Guáimaro, sus representantes se marcharon, quedando una parte de ellos en funciones legislativas. También el presidente electo, Carlos Manuel de Céspedes permaneció en el tranquilo poblado. En este año esta parte zona forma la parte del partido de Guáimaro. El día diez de mayo de 1869, el poblado fue incendiado por los propios cubanos ante la inminencia de la llegada de una fuerte columna española dirigida por Blas de Villate, Conde de Valmaseda. Ante tal peligro y sin disponer de fuerzas suficientes para rechazar al enemigo, el gobierno constituido decidió marchar a la manigua e iniciar una vida de campaña, que se extendería durante toda la contienda bélica. Al frente del gobierno marchó su presidente, pasando por Santa Lucía y estableciéndose en un área de bosque Derrocal (hoy Berrocal). Al referirse a este hecho, nuestro Héroe Nacional escribió:

"Al bosque fue el pueblo al Derrocal. Y en la tierra escondió una mano buena el Acta de la Constitución ¡Es necesario ir a buscarla!"

Allí permaneció desde el 16 de mayo de 1869 hasta el diez de junio, día que continúo marcha hasta territorios cercanos. Durante los días que permaneció el gobierno de la República en Armas en este lugar ocurrieron acontecimientos de gran significación relacionados con la creación de normas jurídicas.

El seis de mayo de 1872, el León de Santa Rita, mayor general Vicente García González sostiene combate en Santa Ana de Yeo. Allí, las fuerzas mambisas son atacadas de sorpresa por una columna española cerca de mil hombres. Después de hora media de reñido enfrentamiento y ante la incómoda posición de los cubanos, Vicente García mueve sus hombres hacia Paso Caimán. El enemigo avanzó hacia él, y al comprender las ventajas para el combate de su adversario decide retirarse dejando 140 bajas diseminados en el área de la porfía. Los mambises solo tuvieron tres muertos. En sus movimientos por la zona, además este destacado jefe mambí estuvo en Las Gordas, Berrocal, San Nicolás y San Rafael.

De los grandes generales del Ejército Libertador el que más incursionó en este territorio fue el generalísimo Máximo Gómez Báez. En distintos momentos acampa y hace alto en sitios como Borbollón, San Rafael, Santa Lucía, Santa Ana de Yeo, lugar este último donde da descanso a sus tropas, los días 3 y 4 de diciembre de 1873 tras la resonante victoria obtenida en Palo Seco. De igual modo, el 24 de octubre de 1876 que se entrevistó con el mayor general Vicente García González y analizaron asuntos importantes de la guerra.

Guerra de 1895

El 24 de febrero de 1895 se reivindicarían los esfuerzos de los cubanos por alcanzar la independencia de Cuba. Las acciones que se desarrollaron no repercutieron inmediatamente en este territorio, como tampoco se desarrollaron importantes acontecimientos bélicos de esta última etapa de los hechos libertarios de nuestro pueblo contra el colonialismo español.

El territorio se involucra en esta contienda cuando el cinco de julio de 1895, el general Máximo Gómez atraviesa esta zona, como parte del plan concebido de levantar en armas al Camagüey y batir al enemigo en esta zona y luego el 11 de noviembre de 1895 las fuerzas invasoras dirigidas por el general Antonio Maceo, en su avance hacia el occidente se internan en el municipio cubriendo el tramo de la Caridad a Guayabo. En este lugar hacen noche y continúan al día siguiente en dirección Loreto Víaya, rumbo a Camagüey.

Época de la República neocolonial

El empleo de mecanismos como los tratados, empréstitos e inversiones permitió a Estados Unidos el dominio económico y político de Cuba. Las ricas tierras de la región fueron punto de mira de los inversionistas yanquis, quienes comenzaron a penetrar fundamentalmente en la industria azucarera. Varias firmas se apoderaron de grandes extensiones de tierras que se convirtieron en verdaderos latifundios cañeros. El grupo de la familia Rionda y Polledo en 1890 hace su entrada, bajo la firma de Tuinicu Sugar Company, con la compra de las tierras de Hato Viejo a Salvador Cisneros Betancourt y comienzan a construir el central Francisco en 1899. El lugar aún no había sido bautizado razón por la cual era desconocido como poblado del país, solo se mantenían Berrocal, Las Gordas y Santa Lucía, ahora más definidas por que a partir de 1909 la vía férrea del ramal Martí – Bayamo pasaba cerca de sus contornos. Solo existían casas aisladas sin que en ellas se realizara actividad económica alguna. Toda esta zona ubicada al sur de Camagüey se mantenía poblada por extensos bosques donde eran abundantes los árboles de maderas preciosas.

Tal era el caso de la finca Santa Lucía, la cual se prolongaba hacia todas las direcciones de lo que es su núcleo urbano, también existían los poblados Alba Flores, Las Jías, y Aguarás. En 1904, la única vivienda que existía dentro del área actual de la cabecera del municipio, pertenecía al ciudadano de origen francés Don Agustín Enmanuelli. Uno de sus fundadores, que comenzó la tala de los bosques aledaños para el cultivo del tabaco, convirtiéndose en un pequeño comerciante que se surtía de áreas del hoy puerto de Guayabal y más tarde de Guáimaro. Su negocio lo realizaba mediante el trueque de víveres y licores por miel de abejas, cera y guano. En 1912, procedente de Pinar del Río llegó al lugar, Don Graviel Escarrás, quien comenzó a extraer cujes del monte para el curado de tabaco, que embarcaba por vías férreas desde el apeadero de Santa Lucía con destino a Las Villas, Don Graviel y Pilar Hernández iniciaron el desmonte de pequeñas áreas de bosques con la intención de dedicarlo a la siembra de tabaco. Este proyecto no se ejecutó por la construcción del central. Además de Enmanuelli; Ángel Céspedes, los Amieba, los Otaño, los Corrales, Francisco Pérez y hermanos figuran entre los fundadores del poblado de Elia.

Desarrollo económico durante la neocolonia

Elia Castellanos

En octubre de 1912 llegaron a la localidad, integrantes de la familia Braga Rionda, de origen hispano-norteamericano con el objetivo de levantar una fábrica de azúcar. Sus primeros pasos se encaminaron hacia la zona del actual San José, propicia para el cultivo de caña de azúcar, al existir suficientes recursos hídricos necesarios para el proceso de fabricación y fincas cercanas que poseían tierras con buenas condiciones para la siembra. La lejanía de los caminos y el acceso al puerto de embarque conspiraron decididamente contra esta opción, por lo que decidieron buscar otro lugar con mejores condiciones para el proyecto. En su empeño, esta comisión de accionistas, con Aurelio Portuondo al frente, llegó a la finca Las Jías para concertar el negocio con su propietaria, Elia Castellanos, esposa de Juan Escarrás, quien después de haber escuchado el interés de los industriales no aceptó convenio de compraventa y, sí una condición para acceder. Que nombraran el central con su nombre, para lo cual decide además donar las tierras. Esto no era realmente un obstáculo para la compañía. Los inversionistas comenzaron de inmediato la realización de las transacciones y, de inmediato, la construcción de la compleja obra.

La construcción del central se inició en 1913 en la parte norte de la finca con tecnología norteamericana, la cual era traída desde los puertos por vías férreas hasta Santa Lucía y luego de ahí trasladadas al punto de la obra. En concordancia con el origen de la tecnología, sus constructores, fundamentalmente los ingenieros, también eran norteamericanos. Más tarde fueron traídos técnicos y obreros calificados de otros lugares del país. Los trabajos de carpintería estuvieron a cargo del inglés Míster Curtís apoyado en los cubanos José Domínguez Álamo y Villa. Como resultado de la Primera Guerra Mundial, la mayoría de los países redujeron la producción. Los monopolios yanquis en su afán de ganancia aprovecharon las posibles ventajas de esta situación incrementando sus inversiones en la industria azucarera, por tanto no es de extrañar que la construcción de este central tenga relación con este fenómeno.

En este contexto, los representantes de la Francisco Sugar Company aceleraron la terminación de la obra; de modo que el nuevo central arrancó sus máquinas el 28 de febrero de 1916, se mantuvo durante 32 días en funcionamiento, período que duró su primera zafra. En este tiempo pasó por sus molinos 3 152 383 arrobas de caña, su producción fue de 23 168 sacos de 325 lbs. En las labores agrícolas se contrató fuerzas de trabajo procedentes de las Antillas fundamentalmente jamaicanos y haitianos, quienes habían emigrado a Cuba en busca de trabajo y estaban dispuestos a laborar en condiciones irrisorias, tanto de alimentación, albergue y salario.

La prosperidad que adquiere esta nueva industria estuvo influida en gran medida por las ventajas económicas que vivió el país como resultado de los altos precios del azúcar que produjo la coyuntura favorable generada por la Primera Guerra Mundial. Pronto la Danza de los Millones concluyó y la gente pobre comenzó a sentir con más rigor lo que reservó el capitalismo para las masas pobres. El centro económico de la región lo constituyó el central Elia y el desarrollo alcanzado en la zona estuvo determinado por este, apreciándose grandes diferencias entre explotados y explotadores.

Desarrollo social y cultural durante la neocolonia

Centro de Emergencias

Pronto, aparejado al nacimiento de la nueva fábrica que vio la luz en 1916 se fue verificando la transformación urbanística del lugar, en áreas circundantes del central se construyeron viviendas con diseño arquitectónico atípico. Casas de maderas preciosas y de tejas francesas pintadas de gris claro, verde oscuro, amplias ventanas con cristales y mallas metálicas, patios y frentes con hermosos jardines, luz eléctrica y calles pavimentadas y agua corriente. Muy cerca de la fábrica se construyeron confortables oficinas y otras obras para la estancia y recreo exclusivo de los representantes de la burguesía asentada aquí. El barrio de la gran burguesía azucarera quedó ubicado en la parte sureste de la fábrica, aledaño a este se construyeron viviendas más modestas destinadas a los empleados y personal calificado de los diferentes departamentos, así como a oficiales del ejército y guardajurados.

Como parte del florecimiento de la vida urbana asociada al negocio en la parte central del poblado se instalaron los comerciantes, quienes construyeron hoteles, barberías, peluquerías, ferreterías, bares, casas de juego, cines, farmacias, clínicas y otros. Es creado el Club Ignacio Agramonte, más tarde Colonia Española, le siguieron el cine Unión y el cine Elia. Este último perteneciente a Justo Díaz y Sobrino, quien lo convirtió en un garaje, pues la recreación del pueblo solo era interés económico de los gobiernos de la República. En el poblado proliferaban los bares y otros tipos de espectáculos públicos.

En la periferia del poblado contrastando con el lujo y la vida al estilo cortesano de la burguesía que radicaba en el lugar, comenzaron a aparecer los barrios pobres, las casas construidas con yagua, techo de guano, cartón y cuantas cosas pudieran utilizarse para protegerse de la lluvia o del frío.

Vale por media hora de trabajo

Era muy común que el patrón entregara a los obreros anticipos especiales a través de vales o tokens, para sufragar un determinado gasto, mayormente en alimentos y medicinas. Generalmente mantenía a los trabajadores en deuda con el propietario por lo que se veían obligados a aceptar condiciones de trabajo verdaderamente inhumanos. Igual de abusivo era el llamado ¨caballaje¨ que consistía en trabajar por la plaza de otro, recibiendo en ocasiones la mitad del salario destinado a la misma.

La mano de obra femenina en el central era limitada, solo eran empleadas cuatro o cinco mujeres de cocineras, fregadoras, sirvientes y en el comedor obrero, junto a la discriminación de la mujer también se apreciaban la discriminación racial. La compañía, además de sus posiciones, logró controlar al banco, al ejército, los jueces y crearon cuerpos represivos que eliminaban a todo lo que constituyera un obstáculo para el dominio yanqui. Elia que en aquellos tiempos era un barrio de Guáimaro no estaba ajena a esta situación.

Perteneció a Mercedes Oliva, la primera escuela particular, a la cual asistían 18 niños de nivel primario, luego surgen las escuelas de Rosario Basalto y Antonio Irisarri. En 1922, además, comienza a funcionar la primera escuela pública llamada Primero de mayo, situada próxima al central, cuya matrícula era de 31 alumnos con una sola maestra. El incremento de la matrícula demandó la presencia de una nueva maestra por lo que comenzó a trabajar allí, la maestra Basalto como habilitada con un sueldo de 54 pesos al mes.

Las primeras vías de comunicación fueron el viejo callejón de Guáimaro, el ramal de la línea de ferrocarril que cruza por Santa Lucía, el camino que conducía al puerto de Guayabal y por último el camino que conduce de Guáimaro al Francisco que atravesó este municipio. En este primer cuarto de siglo se construyó el Centro de Emergencias, patrocinado por la compañía, donde trabajaran los médicos Domingo y Pelayo de Para y las clínicas y consultas de Mariano Mendía, Erito y Eduardo Tamayo Silusir. Más adelante fueron creados otros lugares de asistencia médica.

Luchas sociales y nacional-liberadoras en el período de 1925 a 1952. Desarrollo organizativo e ideológico del movimiento obrero

En 1930 es creado el primer gremio dirigidos por Luis Pichardo, y Julio Vásquez, en el cual quedaron organizados los obreros industriales, el mismo entró rápidamente en acción, exigiendo mejores salarios. Esta demanda fue discutida por la dirección del gremio y la administración para lo cual se empleó además el periódico El Interlocal, órgano de prensa, fundado en ese mismo año por Pedro Guerrero con diversos fines de publicidad. Estas primeras demandas no tuvieron el éxito deseado.

La actividad organizativa de los obreros alcanzó un mayor nivel al crearse en 1932 el Sindicato Azucarero del Central Elia y sus colonias. Con este intento, ya se buscaba ampliar las fuerzas, atrayendo a los obreros que luchaban en la zona rural. Esta incipiente organización se adhirió de inmediato a la CNOC y contó con la dirección de Isidro Ladrón de Guevara, y orientada por el Partido Comunista, el cual ejerció una acción más directa a partir de 1933 con la creación de la primera célula comunista, en el batey Las Jías, dirigida por Andrés Barros.

En el año 1934 se llevaba a cabo la reorganización de esta agrupación obrera, tarea que fue necesaria acometer, logrando obtener un local para la actividad del ejecutivo, el cual en ese propio año fue asaltado por la patronal y falsos líderes obreros, representantes de los intereses de la compañía. El ejecutivo fue condenado a treinta días de prisión.

La crisis económica mundial del capitalismo de 1929-1933 se sintió con particular fuerza sobre los trabajadores del central y sus colonias. Se produjo el cierre del central en 1932, se incrementó el desempleo. Durante 12 años, las máquinas del central callarían y sólo la firmeza de los obreros y el pueblo en general, lograría ponerlas en marcha.

En ocasión de producirse el levantamiento militar fascista de Francisco Franco contra la República Española en julio de 1936, el pueblo español contó con la solidaridad internacional materializándose en Elia con el envío de dinero y otros útiles al pueblo español a través del Círculo Socialista Español, así como la presencia de José Cuira, quien integró el contingente internacionalista que combatió por la República Española.

Manifestación en el Ayuntamiento

La conjura internacional favorable al movimiento obrero, provocado por la lucha antifascista repercutió en el país. En 1939 se efectuó en Ojo de Agua, en medio de un platanal, una Asamblea Sindical donde se eligió como Secretario General a Manuel Castillo Miranda. El nuevo Ejecutivo tuvo una efímera existencia, pues solo duró algo más de un año. En 1940 se eligió un nuevo ejecutivo, este vez encabezado por Ricardo Fornaris y Antonio Benítez, como no se vislumbraba la solución de reinicio de la zafra, la dirección sindical, por orientación de los comunistas puso en práctica nuevas formas de lucha.

El Interlocal

Entre 1940 y 1944, se intensificó la lucha popular esencialmente de los trabajadores azucareros. Una muestra de ello fue que se llevó a cabo una manifestación exigiendo la separación de un norteamericano déspota, fungía como Superintendente de tráfico ferroviario llamado Míster Gray, la cual tuvo éxito. A partir de esta acción, las manifestaciones se suceden, se exige el pago de horas extras a los trabajadores del ferrocarril, pues solo se les pagaban 8 horas. Esta exigencia contó con un amplio apoyo popular al unirse todos los obreros, comerciantes y mujeres, así como sectores que hicieron causa común con los sindicalizados, el éxito coronó la justa demanda.

También este período respondiendo al llamado nacional antifascista, los obreros del poblado patentizaron su apoyo a la URSS y a los países del centro y sudeste de Europa, que luchaban contra hordas hitlerianas, con el envío de medicamentos, dinero, tabacos, alimentos etc.

Luego de haber establecido EE.UU en 1934, la Ley de Cuotas Azucareras para restringir las zafras y la producción de azúcar y en el caso particular de Elia ocasionaba que se mantuviera la paralización del central Elia se desata un fuerte movimiento de masas conocido como La Premolienda, iniciado en 1944, bajo la dirección del Partido Socialista Popular y el sindicato. Movimiento inicialmente débil, con pequeñas manifestaciones, reclamos a través de propagandas y movilizaciones para hacer las demandas de los obreros, pero el 31 de agosto de 1944, caravanas de obreros, en su mayoría agrícolas, salieron hacia Guáimaro, para pedir la aplicación de medidas para echar a andar el central a quienes se unieron mujeres, comerciantes, obreros industriales y colonos, entre otros.

La manifestación llegó hasta el Ayuntamiento pidiendo la aplicación de medidas para echar a andar el central. Un grupo de dirigentes del Sindicato y del Partido se reunieron acordando formar una comisión, la que se trasladó a Elia recibiendo el apoyo de la fábrica de tasajo El Rosario, la lechería Anacaona y de los colonos que donaron reses para la alimentación diaria. Las mujeres movilizadas se dirigieron a la Estación de ómnibus, de ferrocarril, a las paradas y otros lugares promoviendo la huelga y recaudando dinero para sufragar los gastos de una comisión que debía viajar a La Habana para entrevistarse con los más altos funcionarios del gobierno. Importantes líderes comunistas como Carlos Rafael Rodríguez, Juan Marinello, Salvador García Agüero; así como Lázaro Peña y Jesús Menéndez, visitaron Elia para orientar y contribuir a la solución de los problemas. La manifestación continuó ganando fuerza y organización. La comisión representativa de los huelguistas encabezada por Tomás Patillo, por el Sindicato, junto a Antonio de la Nuez, representante de los colonos y Manuel Pila de los comerciantes, llegaron hasta los altos funcionarios gubernamentales.

El movimiento duró 23 días y culminó con el triunfo, el gobierno de Grau decretó el reinicio de la molienda del central el 10 de abril de 1945. Con ello, se contribuyó a la formación de cuadros dirigentes sindicales, se consolidó la unidad y conciencia revolucionaria del movimiento obrero. Los dirigentes comunistas y sindicales elevaron su prestigio ante las masas populares. La Premolienda constituyó una victoria del pueblo, incluyendo a comerciantes y colonos, que vieron en este hecho la posibilidad de evitar de su ruina.

Las elecciones generales de 1944 posibilitaron que el Partido Auténtico, representado en Ramón Grau San Martín accediera a la presidencia del país, este gobierno estuvo caracterizado por la especulación, la bolsa negra, entreguismo, corrupción política, el pandillerismo, el anticomunismo y la represión al movimiento revolucionario. Atmósfera hostil que se extendió por todo el país. En Elia, los militantes comunistas y hombres de ideas progresistas sufrieron la constante vigilancia por los sicarios al servicio del régimen, el Partido fue ilegalizado y se pone en práctica registros cada diez o doce días en las casas de los principales líderes opositores. A pesar de este ambiente de percusión y acosamiento, la célula del Partido que dirigía Francisco Romeo, que radicaba en la conocida Loma de los Comunistas, se mantuvo firme con la orientación directa de los dirigentes camagüeyanos.

Lucha insurreccional (1952-1958)

Tras el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, en el poblado de Elia se produce la lógica reacción popular y grupos de obreros y de pueblo en general organizaron mítines de rechazo en el parque de Las Madres, se produjo una masiva concentración que vitoreaba frases acusatorias, contra los que perpetraron el “madrugonazo”. La represión al movimiento obrero de inmediato se hizo sentir. Pronto la dirección del Sindicato Azucarero es penetrada por elementos traidores, representantes de los intereses de la clase en el poder. Los obreros en actitud de combate se negaron a pagar la cuota sindical y exigieron la elección democrática de sus dirigentes.

Partido Auténtico

En junio de 1954, después de paciente y abnegada labor, se reconstruyó el alegato de autodefensa de Fidel por los sucesos del Moncada, luego de impresa se inició la distribución de La Historia me Absolverá. Se conoce que a Elia llegó uno de esos ejemplares en 1955 y de forma muy secreta se inició su lectura por los revolucionarios de la localidad.

Tras constituirse el 12 de junio de 1955 la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio se orientó la creación de direcciones a nivel de provincia y municipios, proliferando la creación de nuevas células, sobre todo en la antigua provincia de Oriente y Camagüey. Es así como en la localidad se constituyen células, siendo la primera la de la Loma de los Comunistas, se crearían nuevas células hasta llegar a 21. La célula organizada por el Doctor Mario Puente Ferro a mediados de 1956 jugaría un papel importante en el trabajo de los revolucionarios de la localidad, pues siguiendo sus indicaciones, el local de la clínica de Puente Ferro, se convierte en el centro de las actividades conspirativas en la localidad durante estos años.

También se destacaron, Delmidio Iglesias y Manuel González. En el ingenio fue muy activa la obra llevada a cabo por ellos. Siguiendo indicaciones, se fundan otras células importantes, entre ellas la dirigida por José A. Ponce de León, más la dirigida por Luis Jover y una tercera creada por Héctor Fonseca en el Departamento de Tráfico y Transporte en el central, a finales de 1957.

En la medida en que la tiranía de Batista incrementaba la represión contra los revolucionarios, la actividad revolucionaria cobraba más fuerzas. Víctimas de los crímenes perpetrados por los esbirros de la dictadura en esta localidad, fue Cándido González Horta, asesinado el 13 de enero de 1957, en el crucero de Alba Flores, lugar cercano a al poblado, quien en 1956 trabajaba como mecánico en el Taller Auto Álvarez, miembro de la célula del M-26-7. Impulsado por su carácter impetuoso realizó acciones clandestinas se convirtió en un “sujeto peligroso” para el régimen que lo buscaba con saña.

Recién comenzado 1958, la efervescencia revolucionaria tomó nuevos bríos, se sucedían los contactos secretos entre simpatizantes de la causa y se hacían planes de alzamientos. La dirección del Movimiento 26 de Julio quemó y destruyó el almacén de azúcar donde guardaban 250 000 sacos de 325 libras el 26 de marzo de 1958, audaz sabotaje ejecutado por Luis Egaña y José A. Ponce de León, quienes, luego del suceso, fueron conducidos a la Estación de Policía de Guáimaro, interrogados y trasladado Ponce de León a Camagüey, por mediación del Sargento Romero, jefe del puesto de la Guardia Rural en Elia, fueron puestos en libertad exigiéndole que “desaparecieran de estos contornos”.

Tras el fracaso de la Huelga del 9 de abril y a pesar de la violenta represión desatada por la tiranía, la dirección del M-26-7 en la zona, indica la formación de un grupo armado, que bajo el mando de Julio Aguilera, se alza en los alrededores de Berrocal. Este pequeño grupo de alzados no llegó a consolidarse y ante el peligro de ser capturados por el ejército, huye de la zona disolviéndose completamente. Algunos regresaron a sus casas, pero otros como José (Pepe) García y Arnaldo González (traidor) permanecieron escondidos en el monte, pues ya estaban señalados por los órganos represivos de la tiranía.

Siguiendo indicaciones de la Comandancia General de la Sierra Maestra, el 20 de mayo de 1958 el capitán Orlando Lara envió al Pelotón de Roberto Reyes (El Baracoense) para operar en la zona sur de Camagüey. En el cumplimiento de las órdenes dadas al jefe rebelde, Enrique Guardia, “Kike”, al frente de un pequeño grupo, el 29 de mayo, entró a la colonia El Bagá y requisó diez revólveres calibre 38, con abundante parque y un fusil calibre 44 sin balas.

El primero de junio, Reyes con otros combatientes fueron al ingenio Elia y requisaron un importante número de armas. Ese propio día viajaron a La Zorra, los jóvenes Pedro y Luis Cisneros, Sojay e Iván Sánchez para contactar e incorporarse a las fuerzas de Roberto Reyes, quien le entregó cuatro revólveres para que buscaran tres hombres que bajo la dirección de Luis Cisneros llevaron a cabo una acción con el propósito de requisar armas arrebatándosela al enemigo.

Eutimio Corría y los hermanos Luis y Juan Ramos fueron escogidos para la operación, quienes encabezados por Luis Cisneros, el dos de junio de 1958, tomaron el fiat CamagüeyManzanillo y entre Las Gordas y Berrocal dominaron a la escolta del mismo compuesta por tres soldados. Como resultado de la acción se ocuparon tres fusiles Springfield, tres cananas y sesenta balas en cada una. Con esta acción estos combatientes se ganaron el derecho de ingresar de inmediato en las tropas del Baracoense, quien apoyó a los revolucionarios recibiéndolos en el caserío de Berrocal. Pepe García, al conocer la presencia de este grupo guerrillero en la zona, intentó contactar con estos, para incorporarse al mismo pero al no lograrlo, toma la determinación de formar su propio grupo logrando reunir 3 hombres y alzarse en la zona de El Bagá.

Escogidos para la operación
Caserío de Berrocal

Una arriesgada acción que la dirección del movimiento dio al pequeño grupo rebelde recién creado, fue realizar el traslado de un alijo de armas desde Morón, donde participó en su ejecución José Antonio Ponce de León, haciendo uso de su máquina particular. La operación se realizó con todo éxito. Las armas fueron traídas y entregadas en un punto cercano en las inmediaciones de Guáimaro y Elia, a las personas convenidas. El cuatro de junio de 1958, el pelotón establece el campamento en la finca “La Federal” donde sostuvo un encuentro con numerosas fuerzas de la tiranía. Después de este combate, el enemigo envió tropas para perseguir a Roberto Reyes y sus hombres, por lo que el grupo de rebeldes se ve obligado a moverse continuamente y a fines de junio abandonan La Federal marchando al central Francisco.

En agosto de 1958, Pepe García decidió atacar con su grupo al jeep del Ejército que habitualmente recorría el poblado por la calle principal. A la hora prevista, Pepe García con varios miembros de su tropa, entran al pueblo y disparan sobre el vehículo en marcha sin lograr detenerlo. La acción no logró el propósito previsto.

Brazalete

Múltiples fueron las acciones realizadas por los revolucionarios en la zona, manteniendo en jaque al enemigo. Paralelamente a estas acciones se producía el avance incontenible de las columnas salidas de la Sierra Maestra. El nueve de septiembre de 1958, la punta de la vanguardia de la Columna 8 Ciro Redondo, comandada por Ernesto Che Guevara, cayó por casualidad en una emboscada de la Guardia Rural. A inicios del combate cae mortalmente herido el capitán Marcos Borrero, además resultan heridos René Rodríguez, el capitán Ángel Frías y el combatiente Enrique Acevedo. Una vez concluido en horas de la mañana el combate, el saldo fue de tres soldados muertos y cuatro prisioneros. Otro soldado que defendía el chalet se dio a la fuga.

Al mediodía fueron sorprendidos nuevamente por fuerzas del Ejército compuesta por unos 60 hombres. Al reiniciarse el ataque, cae gravemente herido Dalcio Gutiérrez, invasor de la Columna No. 8 Ciro Redondo, quien es trasladado de inmediato hasta el poblado de Asturias donde fue intervenido quirúrgicamente por Oscar Fernández Mell, y Sergio del Valle. La operación quedó inconclusa pues el proyectil le había destrozado el hígado, por lo que falleció pocos minutos después.

El 22 de septiembre de 1958 llegó al Estribo, la Columna 11 Cándido González dirigida por el capitán Jaime Vega y en horas de la noche marchó con rumbo oeste hacia las márgenes del río Tana, que representó un serio obstáculo por la crecida de las aguas, logrando cruzarlo por un muro de una pequeña presa auxiliar con una soga extendido de un extremo a otro. Así se internan en La Federal donde acampan durante el día 23. De esta zona, marcharon hasta las márgenes del río Sevilla.

A mediados de octubre se lleva a cabo el asalto a la mansión del administrador del central con la presencia de la combatiente Consuelo González, donde obtuvieron dos armas cortas, una escopeta de cartucho y algún parque, que rápidamente fue entregado a las tropas de Pepe García, las cuales descarrilan el tren en la zona de La Pala en la vía ferroviaria del tramo Elia-Jobabo.

El 9 de noviembre de 1958 llegó al Estribo de la Columna 13 Ignacio Agramonte, dirigida por el comandante Víctor Mora (traidor). Como se encontraban cerca de la hacienda La Federal, se adoptó como medida de seguridad pasar por los lugares combate sostenido por las tropas del Che en el llano, los movimientos de las fuerzas de la tiranía en la zona se intensificaron. El propio día nueve continuaron la marcha hasta llegar a “El Habanero” donde la joven Ailsa Almanza Escalona se une a la columna, convirtiéndose en la primera mujer de la provincia de Camagüey que toma tal decisión. El 12 de noviembre pasa por la finca La Federal acampando en Ceiba Hueca y de allí se dirigen a Laguna Alta, donde acampan el día 14 e instalándose así en territorio del Francisco.

En el mes de octubre, siguiendo instrucciones de la Comandancia de Fidel Castro, es enviado hacia la provincia de Camagüey el Comandante Julio Camacho Aguilera para atender importantes asuntos relacionados con las acciones de la lucha en este territorio y el trabajo de penetración en las fuerzas del ejército de la tiranía, a través del contacto con oficiales en esta provincia.

Las continuas y aplastantes victorias de las fuerzas rebeldes en todo el país, en los días finales del mes de diciembre de 1958 provocaron la huída del tirano Batista y del triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959. Para completar la derrota del ejército de la dictadura se ordenó hacer rendir todos los cuarteles en el país. Con este objetivo se persona el Comandante Julio Camacho Aguilera en viaje hacia Camagüey para asistir a una importante reunión.

Revolución en el poder

En la madrugada del día primero de enero de 1959, Batista huye con sus principales colaboradores. Para contrarrestar las maniobras para frustrar la Revolución, Fidel Castro instruye a todos los comandantes del Ejército Rebelde y al pueblo, a no aceptar ningún acuerdo con los militares que no fueran su rendición incondicional y la orden de ir a la huelga general, y se indicaba al comandante Víctor Mora, avanzar sobre todas las ciudades, rindiéndolas por las armas con la cooperación del pueblo o jefes militares honrados del enemigo con tropas bajo su mando, cerrar todas las vías de acceso a las poblaciones, especialmente las de la carretera de Santa Cruz del Sur y Nuevitas a Camagüey.

El comandante Julio Camacho Aguilera que se encontraba en la Comandancia de la Columna 13 con la misión dada por Fidel Castro de cooperar con Víctor Mora, se reúne con este y acuerdan que el primero traslade a la ciudad de Camagüey para establecer contactos con los jefes militares de la tiranía en la zona, mientras el segundo organizaba la tropa para entrar a en la ciudad. Camacho Aguilera, en su viaje a Camagüey, llega al cuartel de Elia, donde se entrevistan con el jefe del cuartel, y le conmina a rendirse sin derramamiento de sangre, oferta aceptada por el jefe militar. Las fuerzas rebeldes de la Columna 13 Ignacio Agramonte, y las tropas del capitán José García entran a Elia adoptándose diferentes medidas de protección. Las fuerzas rebeldes de la Comandancia continúan su marcha hacia Camagüey y la tropa de José García se hace cargo de Elia hasta febrero de 1959 en que se orientó marchar para Camagüey y luego hacia el campamento de Columbia.

Con el triunfo de primero de enero de 1959, el Gobierno Revolucionario adoptó medidas que tuvieron incidencias en Elia, como el castigo ejemplarizante a responsables de crímenes cometidos, como Pancho Sosa, quien fue enjuiciado y sancionado. El Ejército Rebelde encabezado por el capitán José García asumió las funciones del viejo ejército. Se barrió la dirección mujalista de los sindicatos, se rebajó hasta el 50 % de los alquileres así como las tarifas eléctricas. Se elimina el juego, desapareciendo los dos prostíbulos existentes. Desaparecieron los grandes latifundios, especialmente los cañeros, se convirtieron en Granjas del Pueblo, surgiendo así las granjas Cándido González, Jorge Aleaga, Hugo Camejo, Mártires de Goicuría, Dalcio Gutiérrez, entre otras.

La lucha de clase en la localidad

El imperialismo norteamericano, con la esperanza de dañar la Revolución trato de privar a Cuba de técnicos y profesionales, estimuló la salida del país, ofertándole mejores salarios y de todos tipos de comodidades. De Elia, emigraron Guillermo Alemán, jefe de fabricación del central, así como el personal calificado de las oficinas y el ingeniero agrónomo Engelberto Bolaño. La Revolución adoptó como medidas para la sustitución de aquel personal, la preparación inmediata de la población y la promoción del personal calificado que asumieran esa responsabilidad.

El cumplimiento de las medidas revolucionarias fue seguido por la hostilidad del imperialismo y la reacción interna, quienes organizaron la contrarrevolución; así surgieron organizaciones y bandas contrarrevolucionarias a lo largo y ancho del país. Se formaron grupúsculos como los organizados por el ex-soldado rebelde José Manuel Otero Corrías, Benigno Domínguez y Mario Leal, quienes fueron neutralizados en poco tiempo de modo tal que el 6 de octubre de 1965, Elia fue declarado territorio libre de bandidos. En estas circunstancias, el ocho de septiembre de 1962 fue fundado el sector de la Lucha Contra Bandidos (LCB) en la provincia de Camagüey encabezado por el capitán Francisco González Puig, en tanto se creó el sector 4 en Elia con Nelson Hernández Betancourt como responsable.

A pesar de que la contrarrevolución interna no tuvo gran fuerza y movimientos subversivos apenas pudieron operar, muchos vecinos de Elia participaron activamente en la limpieza de bandidos en el Escambray como Rogelio Rojas Tamayo, Eugenio Espinosa Lago, Marcelino Peña, Israel Ginebra, entre otros. A Elia fueron trasladadas familias campesinas del Escambray, entregándoseles casas en la zona de San José, Pueblo Nuevo y Monte Fresco como parte de la estrategia revolucionaria de conducir por el camino correcto a aquellas familias confundidas por la contrarrevolución.

Transformaciones económicas

En el aspecto económico, el territorio ha logrado la ampliación del Combinado Cárnico Álvaro Barba Machado y se construyeron fábricas de Cerámica, de Conserva, de caramelos, de colchones, de Hielo, una dulcería y una panadería de tecnología más avanzada en el Reparto el Triángulo.

La empresa Pecuaria de Colombia durante el quinquenio 1976-1980 cumple sus planes de renglones como agrotecnia y en la producción y entrega de carne; no obstante incumplió con la entrega de leche así como los planes de inseminación o monta directa y aumentaron los índices de mortalidad, debido a la seguí en el caso del primer renglón y de la falta de recursos y de gestión administrativa en los demás. En cuanto a la producción de tabaco en norma se produjo un aumento sostenido en todos estos años; el sector privado produjo 811quintales y el estatal 646 quintales.

En 1980, el central Colombia arribó a 266 489 toneladas métricas de azúcar procesada cumpliéndose así el primer plan quinquenal. Como se aprecia la fábrica azucarera ha hecho un aporte modesto a la economía nacional al sobre cumplir los planes de producción durante 12 años consecutivamente; además del meritorio trabajo desplegado en la realización y recuperación de piezas, siendo uno de los mejores centros en la provincia.

Con el objetivo de crear las cooperativas se desarrolla un arduo trabajo político e ideológico, para ello, se conversó con los campesinos de la sociedad Álvaro Barba, primera creada en la localidad. En Km. 18, en 1978, se creó la cooperativa “Fructuoso Rodríguez” la cual estaba constituida por siete campesinos que unieron sus medios de producción.

Posteriormente en Las Gordas, surgió la CPA “Victoria de Girón” formada por nueve campesinos y luego se constituyó la Viet Nam Heroico por 18 campesinos y sus familiares. Posteriormente, fueron creadas otras cooperativas, en las Delicias, en la zona de la Tasajera, y en el km 21. En este proceso se debe resaltar el surgimiento de la cooperativa Leningrado el 15 de abril de 1980, convirtiéndose en la más grande del país en aquellos instantes, desarrollando un quehacer eficiente en la producción de alimentos.

Transformaciones sociales y culturales

Con el triunfo de la Revolución, el Hospital Cándido González y el Policlínico Francisco Caamaño, comienza a brindar servicio gratis a la población, se introducen equipos modernos para atender a los pacientes, llevándose a cabo la campaña de vacunación para prevenir enfermedades como la poliomielitis, la difteria, la tosferina y el tétano.

En consonancia con las estrategias diseñadas a raíz de la Campaña de Alfabetización, el Departamento Municipal de Educación de Guáimaro, dirigido por Manolo Porto y Virginia Varona, recibía los alfabetizadores que llegaban de La Habana para ubicarlos en las zonas rurales. En el barrio Elia, esta actividad era asumida por Lidia Balmaseda y Dolores Montero. Los primeros alfabetizadores que llegaron a la localidad fueron las Brigadas Conrado Benítez y los Patria o Muerte asesorados por los maestros. Las ORI cooperaron en el desarrollo de la campaña, la distribución y alojamiento de los alfabetizadores, destacándose el viejo militante comunista Carlos Aldana Espinosa. El 7 de diciembre de 1961, el barrio de Elia era declarado territorio libre de analfabetismo.

Entre los valores culturales de los que se prestigia el municipio se encuentran la Conga Elia que desde su fundación en 1948, ha devenido paradigma de la localidad, ha llevado el júbilo al pueblo amenizando los carnavales hasta nuestros días. En 1962, Alcides Medina formó la Orquesta Típica Estrellas del 62, la cual poseía un repertorio de números de la orquesta Aragón y otros compuestos por Alcides Medina, actuó en varios poblados y ciudades como Camagüey, esta se desintegra en 1965, y Alcides Medina forma la orquesta Ritmo de Hoy.

Como parte de la política cultural diseñada en el país, en la década de 1980, el territorio se benefició con la concepción de las diez instituciones básicas, al inaugurar un cine, una casa de cultura, esta última con el fin de enrumbar los destinos de los artistas aficionados en las comunidades y el tratamiento a la cultura popular tradicional; una biblioteca y una librería, encargadas de promover el hábito de la lectura, así como una galería de arte con el encargo social de llevar a cabo acciones para elevar el gusto estético en la población. Es importante apuntar la inauguración del museo el 8 de octubre de 1984, con lo cual se dio cumplimiento a la Ley 23 sobre la creación de los museos municipales en el país. Esta institución es la encargada de preservar el patrimonio y la memoria histórica

En fechas recientes, destaca la labor llevada a cabo en la prolífica creación literaria del escritor Carlos Esquivel, laureado con diferentes premios nacionales e internacionales y la publicación de varios títulos. De igual modo, es oportuno ponderar el quehacer de la artesana Margarita Ayala en la preservación de la cultura popular tradicional, por lo cual mereció el Premio Memoria Viva otorgado por el Consejo Nacional de Casas de Cultura. En el ámbito deportivo han descollado figuras como el pitcher Félix Núñez, gloria del béisbol cubano, los púgiles José Gómez y Jorge Guzmán, integrantes de equipos nacionales por varios años y el prometedor velocista Yoandri Lescay,

Fuentes

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