Taoísta

El taoísmo o daoísmo (en chino simplificado y tradicional: 道教 ; en pinyin : dàojiào ; literalmente 'enseñanza del camino') es una tradición filosófica y religiosa de origen chino la cual enfatiza vivir en armonía con el tao (en chino simplificado y tradicional: 道; en pinyin: dào; literalmente: 'el camino', también romanizado como dao). La palabra china 道 tao (o dao, dependiendo de la romanización que se use), se suele traducir por 'vía' o 'camino', aunque tiene innumerables matices en la filosofía y las religiones populares chinas.

El objetivo fundamental de los taoístas es alcanzar la inmortalidad, si bien, a veces no se entiende esta literalmente, sino como longevidad en plenitud. De la misma manera, se decía que las personas que vivían en armonía con la naturaleza eran inmortales. Lao-Tse fue deificado como dios taoísta ―un inmortal― encabezando un enorme panteón de héroes folclóricos, generales famosos y sabios, todos los cuales alcanzaron la inmortalidad. Sin embargo, la antigua forma del taoísmo era la de una corriente filosófica y no una religión, por lo que los antiguos pensadores interpretaban por «inmortalidad» el hecho de autosuperación del propio ser en comunidad con el entorno, lo que implica buscar la superación y el progreso personal y colectivo, de acuerdo con la mutación constante que enseña el taoísmo. Por otra parte, el logro de la inmortalidad a través de la alquimia externa (waidan) y la alquimia interna (neidan) fue un objetivo importante para muchos taoístas históricamente.


Posteriormente, el taoísmo se mezcló con elementos del confucianismo, el budismo y la religión tradicional china. La forma concreta de religión taoísta que fue llevada a Taiwán en el siglo XVII es típica de esta tradición. La característica más distintiva de la práctica actual es la veneración de los antepasados. Por lo tanto hablar de deidades taoístas, es totalmente erróneo dejando entrever la influencia de elementos tradicionalistas del confucianismo y el culto religioso de las creencias míticas de Asia, las cuales ambas no eran válidas para los antiguos pensadores taoístas como Chuang Tsé.

Los conceptos taoístas influenciaron a la medicina tradicional china y a distintas disciplinas como el tai chi chuan, el chi-kung y diversas formas de artes marciales. Las tradiciones taoístas posteriores también fueron influenciadas por el budismo chino.[1]

Fundamentos del taoísmo

El Taoísmo establece la existencia de tres fuerzas: una pasiva, otra activa y una tercera, conciliadora. Las dos primeras se oponen y complementan simultáneamente entre sí, es decir que son interdependientes de manera absoluta y funcionan como una unidad. Son el yin (fuerza pasiva/sutil, femenina, húmeda...) y el yang (fuerza activa/concreta, masculina, seca...). La tercera fuerza es el tao, o fuerza superior que las contiene. (Véase yin-yang).

El significado más antiguo que existe sobre el tao dice: «Yi yin, yi yang, zhè wei tao», es decir, "un aspecto yin, un aspecto yang, eso es el tao".

Puede ejemplificarse esta concepción a partir del significado de las palabras: literalmente, yang significa 'la ladera luminosa (soleada) de la montaña', y yin 'la ladera oscura (sombría) de la montaña'; entiéndase la idea de montaña como símbolo de unidad. Así, aunque representan dos fuerzas aparentemente opuestas, forman parte de una única naturaleza.

La igualdad entre las dos primeras fuerzas entraña la igualdad de sus manifestaciones consideradas en abstracto. Por ello el taoísta no considera superior la vida a la muerte, no otorga supremacía a la construcción sobre la destrucción, ni al placer sobre el sufrimiento, ni a lo positivo sobre lo negativo, ni a la afirmación sobre la negación.

Las cosas cotidianas e insignificantes tienen un significado mucho más profundo del que nosotros le damos.

El gran taoísta Lin An define el camino de la felicidad de la siguiente manera:

La gran mayoría de las personas,

qué vacías y mal se sienten, porque usan

las cosas para deleitar su corazón,

en lugar de usar su corazón para

disfrutar de las cosas.

El tao es algo que no puede ser alcanzado por ninguna forma de pensamiento humano. Es así que casi en su inicio, el Tao te king reza:

El tao que puede ser denominado tao no es el verdadero tao.

Para este algo no existe nombre, dado que los nombres derivan de experiencias; finalmente, y por necesidad de ser descrito o expresado, se lo denominó tao, que significa 'camino' o 'sendero [recto o virtuoso]' que conduce a la meta.

Cuando Lao-Tse habla del tao procura alejarlo de todo aquello que pueda dar una idea de algo concreto. Prefiere encuadrarlo en un plano distinto a todo lo que pertenece al mundo. Porque el tao es como el espacio vacío para que se manifieste el todo. «Existía antes del Cielo y de la Tierra», dice, y, efectivamente, no es posible decir de dónde proviene. Es madre de la creación y fuente de todos los seres.

El tao engendró la unidad.

La unidad dio origen a las dos facetas

las cuales dieron el ser a la tríada

y la tríada produjo los diez mil seres.

El tao tampoco es temporal o limitado; al intentar observarlo, no se lo ve, no se lo oye ni se lo siente. Es la fuente primaria cósmica de la que proviene la creación. Es el principio de todos, la raíz del Cielo y de la Tierra (la madre de todas las cosas). Pero si intentamos definirlo, mirarlo u oírlo, no sería posible: el tao regresa al no-ser, ahí donde es insondable, inalcanzable y eterno.

Todas las cosas bajo el Cielo gozan de lo que es, lo que es surge de lo que no es y retorna al no-ser, con el que nunca deja de estar ligado.

El tao del no-ser es la fuerza que mueve todo lo que hay en el mundo de los fenómenos, la función, el efecto de todo lo que es: se basa en el no-ser.

El mundo de los seres puede ser nombrado con el nombre de no-ser y el mundo de los fenómenos con el nombre de ser. Las diferencias recaen en los nombres, pues el nombre de uno es ser y el del otro, no-ser, pero aunque los nombres son distintos, se trata de un solo hecho: el misterio desde cuyas profundidades surgen todos los prodigios.

Al encontrar el camino que conduce de la confusión del mundo hacia lo eterno, estamos en el camino del tao.

Cuando se vierte agua en el suelo, esta evita las partes secas y va hacia las que están húmedas. Si dos troncos se colocan en el fuego, este evita el mojado y enciende el seco. Todas las cosas rechazan lo que es distinto y siguen lo que es igual.
Del mismo modo, las cosas hermosas llaman a otras cosas en la clase de las hermosas, las repulsivas llaman a otras en la clase de las repulsivas. Esto proviene del modo complementario en que se corresponden las cosas de la misma clase. Las cosas se llaman unas a otras, lo igual con lo igual; un dragón trayendo lluvia; un abanico apartando el calor; el sitio donde ha estado un ejército, llenándose de zarzas... Las cosas, hermosas o repulsivas, tienen todas un origen. Si se cree que construyen el destino es porque nadie conoce dónde está su origen. No hay ningún suceso que no dependa para su inicio de algo anterior, a lo que responde porque pertenece a la misma categoría, y por eso se mueve.


Observando de la perspectiva del tao, se ve cómo todas las cosas se elevan, se vuelven grandes y luego retornan a su raíz. Vivir y morir es simplemente entrar y salirPlantilla:Cita requerida. Las fuerzas de la mente no tienen poder sobre quien sigue el tao. El camino del no-ser lleva a la quietud y la observación, y conduce de lo múltiple al uno. Para poder recorrer ese camino hace falta preparación interna. Mediante la práctica espiritualPlantilla:Cita requerida, la perseverancia, el recogimiento y el silencio se llega a un estado de relajaciónPlantilla:Cita requerida que debe ser tan sereno que posibilita la contemplación del ser interior, el almaPlantilla:Cita requerida, y así se logra ver lo invisible, escuchar lo inaudible, sentir lo inalcanzable.

Una historia representativa del pensamiento taoísta sería la siguiente: (Adaptado a partir de Las religiones del mundo, de Huston Smith).

El caballo de un campesino se escapó. Ante la conmiseración de su vecino, el campesino le dijo: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y tuvo razón, porque al día siguiente el caballo regresó acompañado de caballos salvajes con los cuales había trabado amistad. El vecino reapareció, esta vez para felicitarlo por el regalo caído del cielo, pero el campesino repitió: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y otra vez tuvo razón, porque al día siguiente su hijo trató de montar uno de los caballos salvajes y se cayó, rompiéndose una pierna. El vecino volvió a mostrar su pesar, y recibió nuevamente la anterior pregunta: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y el campesino tuvo razón una cuarta vez, porque al día siguiente aparecieron unos soldados para reclutar al hijo, pero lo eximieron por encontrarse herido.

Lejos de una amoralidad o de una moralina latitudinaria, el taoísmo preconiza la armonía, allí está el equilibrio, un absoluto sobre las relatividades.

Esta ética se refleja en el arte.

Al llegar el budismo a China, el contacto entre el budismo y el taoísmo produjo entre otros efectos la escuela religiosa y filosófica budista Chán (sinización de la palabra sánscrita dhyana, que significa: meditación) y, esta, al pasar a Japón originó el zen.

El taoísmo influyó en numerosas áreas del conocimiento como la medicina y ciertas escuelas de meditación, e incluso las artes marciales. Existe un paralelismo en ciertas concepciones del taoísmo con el Tantra, en especial la visión del mundo como un ecosistema, y la consideración de una vía de iluminación dentro del acto sexual.

Características y elementos principales

  • Lao-Tse: 604 a. C., obra principal Tao te ching.
  • Preconiza: Armonía del hombre con el tao, al curso etéreo y dialéctico de los acontecimientos.
  • Reprueba: La guerra, la resignación, la codicia, los prejuicios, los convencionalismos, los tabúes, la desigualdad, la sumisión, el sometimiento dogmático a normativas absolutistas o preconceptos prejuiciosos (lealtad filial, nacionalismo, legalismo, sumisión al culto, etc.).[2]
  • Preceptos: No posee un dogma al cual los fieles deben limitarse.
  • Virtudes: Piedad, magnanimidad, abnegación, bondad, sacrificio personal, plantar árboles (entregar algo a la naturaleza u otros humanos), hacer caminos (en los mismos modos que los árboles), ser introspectivo, ser analítico, contemplativo y meditativo, fomentar la honestidad y la equidad, enseñar al que no sabe.

Historia

  • Siglo IV-II a. C.: influye en la alquimia, la medicina tradicional china, la magia y la adivinación, por lo que se convierte en culto popular. Posteriormente influyó en las artes marciales, con sus conceptos de chi aplicados tanto a la salud como al combate, surgiendo así diversos estilos de kungfú taoísta (principalmente en la montaña Wudang), y también disciplinas como el chi kung y el taichí.
  • Siglo II d. C.: el sacerdote imperial Zhang Daoling es el primer pontífice del taoísmo como religión; sincretiza la religión tradicional china con el taoísmo, para renovar el culto religioso imperial e imponer su forma de taoísmo teísta como doctrina de culto, a pesar de que esta interpretación religiosa es contraria a la ideología taoísta original netamente filosófica que proponían Lao-Tse y Zhuangzi.
  • 1927: El pontificado imperial, es abolido por el gobierno chino.
  • Promete la inmortalidad, en su sentido religioso como forma de vida eterna, pero en su sentido filosófico como alegoría de un concepto ontológico impulsor de la autosuperación.
  • Observación fundamental: Alcanzar la inmortalidad, longevidad en plenitud, las personas que viven en armonía con la naturaleza son inmortales.
  • Lao-Tse es deificado como inmortal taoísta (héroes folclóricos, generales famosos y sabios), tomándose como tal esta idea de las deidades solo por los seguidores del taoísmo religioso, siendo tales alegatos rechazados por el taoísmo filosófico.
  • Se mezcló con elementos del confucionismo, budismo y creencias locales, formando un sincretismo religioso que no es compatible con los conceptos originales del Tao te king de Lao Tse.
  • Lo nuevo: adoración de los antepasados, solo es aceptado por el taoísmo religioso; pero no está asimilado por el taoísmo filosófico.

Véase también

Referencias

Bibliografía

  • Elorduy, Carmelo (1983). . Primera versión directa del chino al español. Madrid: Editora Nacional.
  • Lao-Tse (2006 (4ª edición 2018)). «Tao Te Ching: Los libros del Tao». Traducción directa del chino por Iñaki Preciado Idoeta. Incluye los Textos de Guodian, Mawangdui y las versiones tardías. Edición revisada, modificada y ampliada. Madrid: Editorial Trotta.
  • — (2009). . Edición de Richard Wilhelm. Barcelona: Sirio.
  • — (1998 (5ª edición 2015)). «Libro del curso y de la virtud». Ed. y tr. directa del chino Anne-Hélène Suárez Girard. Prólogo: François Jullien. Madrid: Ediciones Siruela.
  • — (1985 (2ª edición)). . Traducido por Carmelo Elorduy. Primera versión directa del chino al español. Barcelona: Orbis.
  • Lie Yukou (1987 (4.ª edición 2008).). . Traducción directa del chino, introducción y notas a cargo de Iñaki Preciado Idoeta. Barcelona: Editorial Kairós.
  • Maspero, Henry (2000). . Madrid: Trotta.
  • Sun Tzu (2001 [7.ª edición 2010]). . Traducción directa del chino antiguo a cargo de Albert Galvany, coautor de la segunda traducción directa y completa del Yijing del chino al castellano. Madrid: Trotta.
  • Vila, Jordi & Galvany, Albery (2006 [2.ª edición]). . Primera versión directa del chino que se traduce al español. Vilaür: Ediciones Atalanta.
  • Watts, Alan (2006 (9.ª edición).). . Barcelona: Kairós.
  • Wilhelm, R (1960/2007 [32.ª edición]). . Prólogo de C. G. Jung. Barcelona: Editorial Edhasa.
  • Zhuangzi (1996 (3.ª edición 2007)). . Traducción del chino a cargo de Iñaki Preciado Idoeta. Barcelona: Kairós.
  • — (1998 [2.ª edición 2005]). . Primera versión en castellano de los siete capítulos iniciales y presumiblemente los únicos auténticos. Traducción directa del chino a cargo de Pilar González España y Jean Claude Pastor-Ferrer. Madrid: Trotta.

Enlaces externos

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