Gerardo Machado

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Gerardo Machado
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5.º presidente de la República neocolonial de Cuba

Presidente de la República de Cuba

Presidente de la República de Cuba
20 de mayo de 1925 - 12 de agosto de 1933
(fecha en que abandonó Cuba)
VicepresidenteCarlos de la Rosa
PredecesorAlfredo Zayas Alfonso
SucesorAlberto Herrera y Franchi
Datos Personales
NombreMachado Morales, Gerardo Lorenzo
Nacimiento28 de septiembre de 1869
localidad de Manajanabo,
municipio de Camajuaní,
provincia de Las Villas,
República neocolonial de Cuba Bandera de Cuba
Fallecimiento29 de marzo de 1939 (69 años)
ciudad de Miami Beach,
condado de Miami-Dade,
estado de Florida,
Estados Unidos Bandera de los Estados Unidos de América
OcupaciónMilitar y político
Partido políticoPartido Liberal
CónyugeElvira Machado Nodal
HijosLaudelina (Nena), Ángela Elvira y Berta

Gerardo Machado (Camajuaní, 28 de septiembre de 1869 - Miami Beach, Estados Unidos, 29 de marzo de 1939) fue un militar y político cubano, que fungió como general a favor de su país en la Guerra de Independencia contra España. Entre 1925 y 1933 fue presidente y tirano de la República neocolonial de Cuba.[1]

Machado ingresó a la presidencia con una amplia popularidad y apoyo de los principales partidos políticos. Sin embargo, ese apoyo disminuyó con el tiempo, puesto que durante su gestión las condiciones socioeconómicas del pueblo empeoraron. A medida que las protestas y rebeliones se volvían más estridentes debido al impacto del crac del 29 en Cuba, Machado redujo la libertad de expresión y recrudeció la represión, cosa que significó por parte de su mandato la lenta transición hacia una tiranía.

En 1933 fue obligado a dimitir a favor de un gobierno provisional encabezado por Carlos Manuel de Céspedes y Quesada (hijo de su homónimo padre, a quien se considera Padre de la Patria) y mediado por el embajador estadounidense Sumner Welles.

Fue admirador confeso de Benito Mussolini, dictador de la Italia fascista, lo cual —junto a la utilización de cuerpos paramilitares amparados por el Estado mientras gobernaba—, hizo que fuese catalogado como un «fascista tropical» o un «Mussolini tropical».

Síntesis biográfica

Gerardo Machado y Morales luciendo el grado de General del Ejército Libertador de Cuba.

Nació en una familia humilde. De joven fue carnicero en Camajuaní, oficio en el que perdió dos dedos, motivo por el cual el pueblo le daría el mote de El Mocho. Contrajo matrimonio con su prima Elvira Machado Nodal con la que tuvo tres hijas, Laudelina (Nena), Ángela Elvira y Berta.

Ingresó muy joven al Ejército Libertador en el que fue ascendiendo paulatinamente hasta convertirse en uno de los generales cubanos más jóvenes de la Guerra del 95. El 15 de junio de 1895 se incorporó, con grado de comandante a las fuerzas del entonces teniente coronel Juan Bruno Zayas. Participó en varios combates, incluyendo el de Cerro Pelado en que fue herido. Terminó la guerra con el grado de general de brigada.

En mayo de 1903 ingresó en la Guardia Rural para ocupar el cargo de segundo jefe del Regimiento n.º 2, en Santa Clara, con grado de teniente coronel. Fue jefe del distrito de Santa Clara hasta que renunció en 1906. En 1908 lo nombraron segundo jefe del Ejército Nacional con grado de general de brigada. El 4 de noviembre de 1909 fue nombrado para ocupar el cargo de inspector general del Ejército Nacional. Durante ese mandato ocupó interinamente la jefatura del Ejército.

Junto al millonario Laureano Falla Gutiérrez se introdujo en el negocio de las plantas eléctricas, y llegó a ser vicepresidente de la Cuban Electric, filial habanera de la empresa estadounidense Electric Bond and Share Company.[2]

Carrera política

El 25 de septiembre de 1911 renunció a la jefatura del Ejército para ocupar la Secretaría de Gobernación en el gabinete del presidente José Miguel Gómez, a la cual también renunció meses después.

Fue miembro del Partido Liberal y como candidato de este se postuló para presidente a la salida de Alfredo Zayas.

Gerardo Machado efectuó su campaña presidencial bajo el lema de «Agua, caminos y escuelas» y la promesa de convertir a Cuba en la Suiza del Caribe. Derrotó a sus opositores políticos en todas las provincias menos en Pinar del Río.[2] Durante la campaña declaró que su Gobierno sería honrado y económico, que no se concertarían más empréstitos y que de ninguna manera aspiraría a la reelección.

Venció en los comicios electorales, por gran mayoría, a Mario García Menocal del Partido Conservador, convirtiéndose así en el 5.º presidente de la República de Cuba.

Presidencia

Ocupó el cargo el 20 de mayo de 1925. Apenas tomó posesión le prometió al Gobierno de Estados Unidos que mientras gobernara «ninguna huelga duraría más de 24 horas».

Su ascenso a la presidencia en 1925 representó la alternativa de la oligarquía frente a la crisis latente. Intentó conciliar en su programa económico los intereses de los distintos sectores de la burguesía y el capital estadounidense, ofreció garantías de estabilidad a las capas medias y nuevos empleos a las clases populares, todo ello combinado con una selectiva pero feroz represión contra adversarios políticos y movimientos opositores.

Durante su gobierno se construyó la Carretera Central y el Capitolio de La Habana. Apenas un año de haber tomado posesión del poder, ya se estaba proyectando la erección de su estatua.

Además de endeudar al país con empréstitos, dio riendas sueltas al latifundio y a la penetración del capital estadounidense, restringiendo la producción azucarera; disolvió los sindicatos progresistas y clausuró la Universidad de La Habana. Realizó ambiciosos proyectos de obras públicas, financiados con préstamos extranjeros, como la construcción del Capitolio de La Habana y la Carretera Central de Cuba.

No obstante los éxitos parciales alcanzados durante los primeros años de mandato, la tiranía machadista no consiguió aplastar el movimiento popular. Acosadas por los excesos cometidos por el régimen y el rápido deterioro de la situación económica bajo los efectos de la [[Crisis económica mundial de 1929|crisis mundial de 1929, estas fuerzas mostraron creciente hostilidad. Con los estudiantes y el proletariado como soportes fundamentales, la oposición a Machado desencadenó una interminable sucesión de huelgas, intentos insurreccionales, atentados y sabotajes.

Siendo casi analfabeto, fue proclamado doctor honoris causa por la Universidad de La Habana.

Reelección

Aunque había prometido no reelegirse, en 1928 propició una reforma constitucional que le permitiría permanecer en el poder seis años más. Sobre la opinión que le merecía la relación entre democracia y dictadura expresó:

Los pueblos más civilizados de la época actual han comprendido que el único Gobierno posible es el de uno solo. Por ello florece la dictadura en todo el mundo. No quiero más campañas antiimperialistas. ¡Yo soy imperialista!
Gerardo Machado

El 28 de marzo de 1928 la Cámara de Representantes analizó el proyecto de ley que modificaba la Constitución de 1901, y lo aprobó el día 29; el 14 de junio fue sancionado por el Senado y el 21 de ese mismo mes Machado firmó la ley. Por la reforma constitucional, Machado prorrogaba su mandato seis años más hasta 1935.

Bajo una aureola de eficiencia administrativa, intentó poner coto a las pugnas de los partidos tradicionales, asegurándoles el disfrute del presupuesto estatal mediante la fórmula del cooperativismo. Con el consenso que logró, decidió reformar la constitución para perpetuarse en el poder.[1]

Dictadura

Machado instaba a las fuerzas del régimen a hacer uso de la más feroz represión contra obreros, estudiantes, intelectuales y todo aquel que se oponía a su gobierno. La tortura, el atropello y el crimen fueron el modus operandi de su Gobierno. Las manifestaciones fueron disueltas a plan de machete. Sentía un gran desprecio por los líderes sindicales y el movimiento comunista. Al llegar a la presidencia declaró:

Soy el primer obrero de la República. Y por lo mismo no toleraré que los honrados y laboriosos obreros cubanos sean engañados por unos cuantos agitadores comunistas; extranjeros, en su mayor parte… ¡Perseguiré sin piedad a los comunistas!
Gerardo Machado

Todos los gremios obreros fueron disueltos, al propio tiempo que se decretaba la clausura de la Universidad Popular José Martí y de los centros sindicales. Todo enemigo político del presidente, todo oposicionista, todo obrero que protestara contra una baja de jornales, era perseguido, preso y fichado. La construcción del Presidio Modelo de la Isla de Pinos fue apresurada, porque ya no cabían los opositores en las cárceles y castillos de La Habana.

En 1929, Gerardo Machado ordenó el asesinato Julio Antonio Mella, quien se encontraba exiliado en México y un año después inició una época de terror, en la cual practicó una brutalidad que ningún gobierno cubano había ejercido antes. Ese mismo año fue asesinado Armando André, periodista, que había denunciado en su periódico el escandaloso negocio realizado por Machado con una compañía de contratistas en quiebra, cuyas acciones fueron adquiridas por el presidente, en vísperas de que la adjudicación oficial de los trabajos de la Carretera Central multiplicara vertiginosamente el valor de dichas acciones.

Fueron asesinados un grupo de trabajadores canarios, falsamente acusados de haber secuestrado a un rico propietario y clausuró la Universidad de La Habana, que se había vuelto un foco de agitación oposicionista.

También fueron asesinados los obreros Claudio Brouzon, cuyo brazo derecho fue hallado en el vientre de un tiburón tres días después de haber sido arrestado por la policía en la puerta de su casa; Alfredo López, que fue arrojado al mar con un lingote de plomo atado al cuello; Wong, obrero de origen chino; y Alfredo Rodríguez (el Españolito), que fue ahorcado con un trozo de alambre, en plena calle de Santiago de Cuba. Los asesinatos por motivos políticos se volvieron actos comunes. En ellos participaban las fuerzas de la Policía Nacional, el Ejército y la llamada Porra Machadista, un grupo paramilitar al servicio del régimen.

Arsenio Díaz Ortiz (gobernador militar de Santiago de Cuba), a quien el pueblo llamaba El Chacal de Oriente, asesinó a más de cuarenta víctimas en menos de un mes. Tan notorios llegaron a ser sus crímenes que el mismo embajador de Estados Unidos intervino para que respondiera por ellos. Machado le hizo arrestar, pero después permitió su salida del país con destino a República Dominicana.

Oposición

La oposición respondió al terror del régimen con el terror. Las bombas comenzaron a explotar en todos los barrios de La Habana.

El Partido ABC (1931-1947) empezó a actuar directamente contra la policía. Esta asociación publicaba mensualmente un boletín en el que se ofrecían las señas de las personas que debían ser ejecutadas en días próximos. De esta forma murió el capitán Calvo, jefe de la sección expertos de la Policía Nacional, luego de haber sobrevivido dos atentados previos. También fue ultimado Clemente Vázquez Bello (1887-1932), presidente del Senado, amigo personal del Machado y figura prominente del Partido Liberal.[3]

Mediación de Sumner Welles

El gobierno de Estados Unidos se percató de la incapacidad de Machado para frenar a la oposición y alarmado por la situación cubana, la recién estrenada administración del presidente Franklin Delano Roosevelt, amparada en la Enmienda Platt, designó embajador en La Habana a Benjamín Sumner Welles para llevar a cabo una gestión “mediadora” encaminada a lograr una salida pacífica a la crítica situación imperante en la Isla.

Welles se propuso que Machado abandonara el poder y lo entregara a algún político tradicional o que hubiera una componenda entre todos los partidos burgueses con el fin de abortar el movimiento revolucionario. Las intenciones de Welles chocaron con la terquedad de Machado que se empeñaba en concluir su período presidencial.

Caída

El 23 de julio de 1933 los trabajadores de los ómnibus de La Habana se fueron a la huelga, bajo la orientación de la CNOC, a causa del despido de 300 de ellos por el jefe del Distrito Central, Pepito Izquierdo. Oros sectores se sumaron al paro y a partir de ese momento se desencadenó la revolución.[4]

El 1 de agosto el ejército se enfrentó con la población de Santa Clara, sublevada contra el gobierno y ocupó militarmente la ciudad. Los días 2, 3 y 4 de agosto se unieron a la huelga los ferroviarios, barberos, estibadores de los muelles, periodistas y linotipistas. Los medios de comunicación dejaron de funcionar.

El 7 de agosto una multitud congregada frente al Capitolio Nacional fue ametrallada por órdenes del brigadier Anciart. Hubo 20 muertos y un centenar de heridos. Utilizando la radio de la Policía Nacional, Machado pronunció un discurso contra la Mediación de Sumner Welles. Al día siguiente el embajador de Estados Unidos le exigió que renunciara a la presidencia a favor de otro cubano. El día 10, Machado, tratando de mantenerse en el poder a toda costa ofreció a la CNOC acceder a todas las demandas obreras si se suspendía la huelga.

Al día siguiente parte del ejército se sublevó. Los militares rebeldes se hicieron del control del Estado Mayor del Ejército en el Castillo de La Punta y del Regimiento de Artillería en La Cabaña. Ante el levantamiento Machado huyó del Palacio Presidencial y se refugió en el Cuartel Militar Columbia. Allí recibió un ultimátum del ejército.

Acorralado por el Ejército y la huelga general huyó precipitadamente hacia Bahamas, con algunos de sus seguidores, en un Sikorski N. M. 11, de la Pan American Railways, que despegó de la pista del Aeropuerto de Rancho Boyeros.

Muerte

Murió en Miami (estado de Florida), el 29 de marzo de 1939 a los 69 años.

Fuentes