Vicentina Antuña

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Vicentina Antuña
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NombreVicentina Antuña Tabío
Nacimiento22 de enero de 1909
villa de Güines,
provincia de La Habana,
República de Cuba Bandera de Cuba
Fallecimiento8 de enero de 1993 (83 años) 
ciudad de La Habana,
República de Cuba Bandera de Cuba
ResidenciaLa Habana
Nacionalidadcubana
Ciudadaníacubana
EducaciónDoctora en Pedagogía y doctora en Filosofía y Letras
Alma materUniversidad de La Habana
OcupaciónProfesora, filósofa y política
PremiosOrden José Martí
Profesora de Mérito de la Universidad de La Habana

Vicentina Antuña Tabío (Güines, 22 de enero de 1909 - La Habana, 8 de enero de 1993). Pedagoga, ensayista, filósofa y política cubana.

Fue uno de los fundadores del Partido Comunista de Cuba y tuvo una activa participación en actividades de carácter político y social, especialmente las relacionadas con la lucha en contra de las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, y por los derechos de la mujer.

Fue una de las primeras educadoras que alcanzó la condición de Heroína del Trabajo de la República de Cuba.

Recibió la Orden José Martí, la más alta condecoración que concede el Estado cubano a personalidades relevantes nacionales y extranjeras.

Presidió la Comisión Cubana de la UNESCO, y fue fundadora y secretaria del Movimiento por la Paz

En sus últimos años ostentaba la condición de profesora emérita de la bicentenaria Universidad de La Habana.

Síntesis biográfica

Nació en el poblado de Güines ―52 km al sur de la ciudad de La Habana― en un ambiente familiar no solo de estrecheces, sino de gente que reaccionaban bien frente a los problemas de la vida social. Prueba de ello es que le permitieron a Vicentina, con solo 17 años, trasladarse en 1926 a La Habana, donde estudió y se graduó en Pedagogía, Filosofía y Letras a los 22 años (1931).

Trayectoria profesional

En 1933 comenzó a trabajar como maestra en la Escuela Anexa de la Universidad de La Habana. En 1934 ―en el marco de las corrientes renovadoras que trajo a la universidad la Revolución del 33― obtuvo la cátedra auxiliar de Lengua y Literatura Latina de la Universidad de La Habana, a la que entonces aspiraba.

En las luchas estudiantiles

Se integró como militante activa a las luchas estudiantiles contra la tiranía de Machado, y ya como profesora se hace sentir en la histórica huelga revolucionaria de marzo de 1935 contra la primera dictadura de Batista.

Fue una aliada firme del Ala Izquierda Estudiantil en todos sus pronunciamientos antimperialistas y nacionales de liberación. La joven también participó intensamente en la Asociación Protectora del Preso, de la Sección Cubana del Socorro Rojo Internacional y en la campaña a favor de la República española atacada por el fascismo en la guerra civil española (1936-1939).

Múltiples e importantes tareas cumplió en la Universidad: profesora de Lengua y Literatura Latina y Civilización Romana; directora de la Escuela de Letras y de Arte; jefa del Departamento Filológico; introductora de nuevas metodologías para la enseñanza de las Lenguas Clásicas; miembro del Consejo Científico de la Universidad.

Luchó por el progreso y los derechos de la mujer. En 1939 se sumó entre las primeras en las batallas de la Asamblea Constituyente para dejar explícitamente plasmados en la Constitución la igualdad de derechos de la mujer.

Tuvo a su cargo la dirección técnica de varios cursos en la Universidad Popular José Martí, que funcionó en el Sindicato de la Madera desde 1936 hasta 1939.

Fue profesora de Lengua y Literatura Latinas, jefa del departamento filológico de la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana, centro del que llegó a ser su directora. Impartió Latín en la Facultad de Letras de la Universidad, su sabiduría sobrepasaba los límites de la cátedra.

Durante la dictadura de Fulgencio Batista colaboró con el Movimiento 26 de Julio. Desde 1948, por su proyección personal e idoneidad, fue fundadora y secretaria del Movimiento por la Paz.

Al triunfo de la Revolución

Al triunfo de la Revolución cubana (enero de 1959), contaba 50 años de edad y atesoraba una vasta experiencia en el trabajo educativo y cultural. Su madurez intelectual y política, sus convicciones revolucionarias y la línea de principios que mantuvo durante toda su fructífera vida, avalaron las importantes misiones que la Revolución le confirmó y que supo cumplir con una plena consagración. Su magisterio alcanzó entonces dimensión social.

Fue la primera directora de Cultura del Ministerio de Educación, y junto al compañero Armando Hart (1930-2017), gestó lo que habría de ser el Consejo Nacional de Cultura, siendo su primera presidenta. Al mismo tiempo, desempeñaba importantes funciones en otros organismos estatales vinculados con la cultura, las ciencias y la educación, además de sus cargos docentes.

Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba

En 1962, en el Primer Congreso, fue elegida como integrante del primer Consejo Nacional de la FMC (Federación de Mujeres Cubanas). En 1974 pasó a integrar el Comité Nacional de esta organización, cargo que desempeñó hasta el final de su vida.

Con Fidel siempre mantuvo un vínculo muy estrecho y cariñoso, ejercía un sacerdocio cuando hablaba de él y cuando le trasmitía a la gente lo que pensaba del líder de la Revolución.

Heroína Nacional del Trabajo

En 1976 fue proclamada Heroína Nacional del Trabajo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte (SNTECD).[1]

En enero de ese mismo año fue designada para ocupar la Presidencia de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, en la cual desarrolló una encomiable labor.

Por esas poderosas razones, la Federación de Mujeres Cubanas consideró que un homenaje digno de la importante labor de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO en su aniversario 45, era reconocer la obra de la Profesora Emérita, de la mujer valiente, luchadora y consecuente con la Patria y la Revolución, de quien fuera su presidenta desde 1976 a 1991.

Profesora y dirigente

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Su amplio dominio de las lenguas clásicas y de la pedagogía de la lengua materna se evidencia en los textos publicados a lo largo de su vida por distintas editoriales para asignaturas que abarcan las disciplinas de Español, Lectura, Lectura Literaria, Escritura, Redacción y Composición, Literatura General e Infantil, Metodología de la Enseñanza de la Lengua Materna… dentro de la educación preescolar, primaria, secundaria básica, preuniversitaria, superior y especial relacionadas con la formación y el perfeccionamiento del personal pedagógico.

La manera de proyectarse en los análisis de los libros de estas materias que se revisaban en la Subcomisión del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas del Ministerio de Educación, y las soluciones que daba a las cuestiones dudosas o polémicas, demostraban sus conocimientos y capacidad.

Como profesora y dirigente universitaria, no solo se ocupaba del desarrollo de los programas a su cargo, sino también de la preparación y formación integral de los estudiantes. Ninguno de sus alumnos se graduó sin conocer la rica tradición de la Universidad de La Habana, la única existente entonces en toda Cuba. Hacía largos recorridos con ellos enseñándolos a traducir e interpretar las simbólicas inscripciones impresas en las tarjas y fachadas o en la antigua y venerable institución, ya en ese tiempo trasladada para las edificaciones de la llamada Colina Universitaria.

En el aspecto humano, realizaba obras de asistencia social entre sus vecinos más necesitados y con cuantos a ella se acercaban en busca de ayuda. No hacía diferencia alguna entre los que la trataban. Nadie se quedaba en el camino, si de ella dependía, y no desaprovechaba la oportunidad de enaltecer el trabajo de los que con ella colaboraban.

Presidió nacionalmente la investigación sobre el español hablado en Cuba, desarrollada por numerosas instituciones y dirigida por el Instituto de Literatura y Lingüística y las Facultades de Artes y Letras de las universidades del país.

Su quehacer profesional y político fue reconocido por diferentes instituciones:

  • Maestra Destacada en el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, en 1971.
  • Medalla de Oro de la Universidad de La Habana para festejar sus 40 años de profesora universitaria.
  • Título de Profesora Emérita de la Universidad de La Habana.
  • Orden Ana Betancourt otorgada por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
  • Medalla XX Aniversario, concedida por el Consejo de Estado.

Publicaciones

Publicó varios libros de texto de su especialidad, lecciones, prólogos de obras, discursos y conferencias.

  • Cuadernos de gramática latina. La Habana: Universidad de La Habana,
  • Roma y las letras latinas (en colaboración con Luisa Campuzano). La Habana: Universidad de La Habana, 1.ª edición, 1972.
  • Comedia latina (en colaboración con Luisa Campuzano). La Habana: Universidad de La Habana, 1ª. edición, 1972.
  • Historia de la literatura latina, desde los orígenes hasta el principado de Augusto (en colaboración con Luisa Campuzano). La Habana: Universidad de La Habana, 1987 y 1991.

Colaboró en los Cuadernos H (serie Literatura).

Impartió cursos en la Universidad de Minesota.

Participó en numerosos congresos internacionales como el Congreso de Latín Vivo (en Aviñón, 1956) y el Congreso de Roma (1966). Representó a Cuba en una veintena de misiones en el extranjero y de reuniones en la UNESCO.

Últimos años

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Sus aportes al perfeccionamiento de la enseñanza del latín mediante la adaptación de los métodos más modernos, son aún de gran utilidad. Presidió la Subcomisión de Español del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas del Ministerio de Educación. Así contribuyó notablemente a la formación de varias generaciones de intelectuales y profesores de renombre, y a la pervivencia en Cuba de la tradición clásica grecolatina.

Hizo importantes diseños curriculares para las asignaturas en las cuales era especialista, los cuales han quedado como referente modélico para las presentes y futuras generaciones de profesores universitarios. Los que fueron sus alumnos la recuerdan siempre como la «Magistra», la maestra por excelencia.

En sus dos últimos años de vida ya estaba muy enferma, pero no dejó de atender sus obligaciones en la Comisión Cubana de la UNESCO, en su cátedra universitaria y en la Subcomisión de Español-Literatura de Ciencias Pedagógicas.

Se considera a Vicentina Antuña, una promotora cultural, animadora tanto de tertulias y círculos estudiantiles como de importantes proyectos de difusión de las artes en la antigua Sociedad Lyceum, a cuya dirección perteneció.

Fue fundadora del Consejo Nacional de Cultura, organismo creado tras el triunfo de la Revolución Cubana (1959), destacándose por su activa incorporación al movimiento a favor del desarrollo del arte y la cultura para todos, iniciado por el naciente proceso revolucionario.

Su mayor mérito es el de haber contribuido a la formación humanista de varias generaciones de profesionales, artistas e intelectuales que han brindado valiosos aportes al universo cultural.

Fallecimiento

Falleció en la ciudad de La Habana el 8 de enero de 1993 a los 83 años.

Condecoraciones y reconocimientos

  • Heroína del Trabajo de la República de Cuba.
  • Profesora de Mérito de la Universidad de La Habana.
  • Orden José Martí.
  • Con la creación de la Biblioteca de Arte Vicentina Antuña, la Oficina de la Unión Latina rinde homenaje permanente desde 1997 a una de las figuras cimeras de la cultura cubana contemporánea.
  • Miembro de Honor de la Asociación de Pedagogos de Cuba

Fuentes