Almira Campos Brito

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Almira Campos Brito
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Prestigiosa profesora de música, hoy lleva su nombre la Casa de Cultura Municipal.
Nacimiento11 de abril de 1947
Taguasco, Sancti Spíritus, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento19 de marzo de 1998
Taguasco, Sancti Spíritus, Bandera de Cuba Cuba

Almira Campos Brito. Profesora de piano complementario. Formó a generaciones de músicos que están dispersos en todos los géneros de la música cubana.

Síntesis biográfica

Su infancia y juventud

El 11 de abril de 1947, fue para la familia Campos Brito un día significativo: llegó al mundo Almira Petra, una niña que con el paso de los años se convirtió en la profesora de varias generaciones de músicos, no solo en Taguasco, sino, en la provincia de Sancti Spíritus. Nacida en el seno de una familia pudiente, cultivó desde su infancia valores muy significativos como la sencillez, la rectitud de carácter y la grandeza del espíritu.

Fue más que una amiga, una hermana. Recuerdo que cuando niña, me prestaba su bicicleta. Almirita es inolvidable. (Loida Díaz Rodríguez). Amiga de toda la vida.

(…)Almira era una niña muy educada, muy buena, muy noble. Tenía muy buenas relaciones de chiquita y en la casa igual. Yo era más viejo que ella. Estudiábamos en una escuela católica que había aquí en Taguasco, que se llamaba La Inmaculada. Allí hicimos los estudios primarios.

Siempre fue inteligente. Fue muy aplicada, eso si (…) teníamos por parte de padre una tía en Sancti Spíritus (…) allí fue donde Almira comenzó a inclinarse por la música (…) aunque la tradición le llegó desde muy cerca, ya que Julia su madre, nuestra madre fue la cantante de la orquesta Hermanos Brito. En ella tocaban dos de nuestros tíos y un primo hermano. Gerardo fue el de la idea y tocaba el violín y Manolo el piano.

Tocaban música cubana como danzón y son. Se presentaban en la sociedad La Unión en una de las actuaciones le propusieron a nuestra madre que actuara en la Corte Suprema del Arte ya que a ella le decían la Voz de Seda. Así se mantuvo hasta 1943 cuando se casó y dejó la actuación, pero su arte se lo entregó a Almirita (…). Ella (…) ayudaba mucho a mamá(…) Era muy buena hija. Como madre, creo que una de las mejores. Ella crió dos hijas, ellas están allí y las muchachitas han salido muy buenas. (José Augusto Campos Brito. Hermano).

“Alimirita era así, una mujer completa, limpia, honrada y honesta (…) multifacética y muy humana. Asistí a su boda y cuando enfermó me preocupé por sus muchachitas”. (Ana Maritza Sánchez Pérez. Compañera de secundaria y amiga de toda la vida).

Sus estudios

Recibir los conocimientos y la titulación del antiguo Conservatorio Internacional de la Música fue determinante para el futuro profesional de Almira.

“Ella recibía las clases particulares en Sancti Spíritus pero los exámenes se realizaban en Santa Clara, ( … ) si mal no recuerdo, allí ganó las medallas por sus notas excelentes (…). El conservatorio era en Santa Clara y esa señora que le impartió clases era muy reconocida. Su nombre era Farah Yeyiye”. (José Augusto Campos Brito. Hermano).

La entrega de Almira a sus estudios musicales se vio recompensada al recibir el Diploma de Profesora de Teoría y Solfeo el 18 de junio de 1960. Un año después, recibe el de Profesora de Piano.

Ambos certificados y las medallas por sus sobresalientes notas y resultados académicos fueron emitidos por el prestigioso conservatorio. Estos fueron donados por sus hijas al Museo de Taguasco donde se exponen en la sala que perpetua la memoria de esta mujer que vivió para la música y sus seres queridos. Terminada la etapa de formación profesional, le correspondía entonces trasmitir sus conocimientos a otros.

Trayectoria profesional

Almira al piano

(…) Ella optó por la plaza de piano en la Escuela de Música en Sancti Spíritus. Tuvo que ir a La Habana (…) junto a otras para examinarse (…) la profesora que estaba evaluando la mandó a tocar. Y cuando lo hizo con la primera pieza le preguntó quién fue su profesora y Almira le respondió Farah y ella respondió: muy buena profesora (…) y de siete piezas que tenía que hacer sólo hasta la mitad de la segunda tocó y le otorgó la plaza. Almira fue fundadora de la Escuela de Música de Sancti Spíritus.

Su inicio en la Escuela de Música Ernesto Lecuona fue el punto de partida para una excepcional profesora y excelente profesional. Durante su primera etapa de labor en la referida institución, su dedicación y sacrificio permitió que varias generaciones de músicos actualmente consagrados, recibieran de esta mujer conocimientos, formación y disciplina, algo que la caracterizó y que unido a la rectitud que siempre manifestó en busca de la perfección, le atribuyeron el exergo de profesora exigente.

“Poseía todo lo bueno. Una persona excelente laboriosa, preocupada por sus alumnos, cumplidora. Era amiga de sus amigos. Compartía con todos, era muy afable”. (Lourdes Caro. Profesora de Solfeo y Compositora)

Junto al Coro Municipal de Taguasco

Varios años laboró Almirita en la Escuela Provincial de Música de la ciudad de Sancti Spíritus, hasta que decide casarse y entonces se traslada hacia Taguasco para continuar su vida laboral e iniciar una etapa muy prolífera en la historia musical del sistema de la cultura en ese territorio. Su vínculo a la Casa de Cultura y con valiosos talentos musicales de esta tierra permitió, entre muchos otros, el surgimiento de una institución que marcó varias generaciones de amantes del canto coral: el Coro municipal de Taguasco.

“Almirita, poseía las mejores cualidades humanas que puede engendrar un ser y que se puede decir cuando vemos que fue buena madre, esposa, vecina, hija y compañera. Sus grupos siempre estaban presentes en las actividades. Excelente consejera y orientadora profesional. Sencillamente fue ejemplar e inolvidable”. (Antonio Dorta, Villo. Antiguo compañero de trabajo y músico.)

“Existía una gran confianza y apoyo entre los dos. Muy correcta. Enemiga de lo mal hecho, cumplidora, estricta en sus tareas y muy técnica. Lo que ella cogía de sus manos iba adelante. En el Coro Municipal, La Banda Rítmica, y la Danza Isleña, jugó un gran papel. Era excelente”. (Celestino Carmona Rubier, antiguo compañero de trabajo y músico).

Persona muy directa y realista, despojada de vanidades. Tenía instrucción y medios que ponía en función de todos. Era excelente, una profesional de medida. (Sara Romero García. Filóloga y miembro de la Unión de historiadores).

El paso de Almirita por la vida cultural de Taguasco dejó una senda de excelente profesionales y de personas que encontraron en ella la guía para poder desarrollar de manera gratificante sus cualidades corales.

“Era maravilloso, tenía buen carácter y conocía muy bien el piano. Siempre ayudaba a los que no tenían muy buenas voces. Era excelente”. (Juana Flores Fundadora del Coro).

Después de laborar varios años en la Casa de Cultura de Taguasco, institución en la actualidad lleva su nombre, Almirita, decide retornar al lugar donde se inició como profesora y es allí, precisamente, que permanece formando nuevos talentos hasta el fin de su corta vida.

“Era una persona extremadamente franca, muy sincera, se podía contar con ella en cualquier momento. Era un ser humano maravilloso. Le gustaba alegrar a todos. A su lado siempre se pasaba un buen rato. Como profesional fue una excelente profesora de piano complementario. Formó a generaciones y generaciones de músicos que están dispersos en todas las generaciones de la música cubana. Como profesora fue fundamental. Sinceridad, franqueza y sencillez la caracterizaron siempre. Fuimos excelentes amigas hasta su muerte. Yo despedí su sepelio”. (Leticia Orsini Castellanos. Profesora de Música. )

El 19 de marzo de 1998, Almirita dejó de estar físicamente entre nosotros. Pero en cada nota de un piano, en cada actuación coral o en los aplausos que, en varias partes del mundo, reciben todos los que un día fueron, son y serán sus alumnos eternos, ahí, en ese instante, Almira los acompaña y sonríe, al ver su obra multiplicada.

Décima dedicada a Almira Campos Brito

Presentación de Almira

Almirita Campos un día
hija de este pueblo fue
y de sus valores sé
que tuvo gran valía.
Su actitud la mantenía
con una actuación madura
y mantuvo la postura
con el valor de su arte
donde resultó un valuarte
de su pueblo y la cultura.

Almira se supo alzar,
puso su nombre en la altura
regalándole a la cultura
su arte profesional.
Aquí se ganó el aval
de ser una gran pianista.
Aquí logró sus conquistas
y nos repartió alegrías,
porque Almirita venía
de una familia de artistas.

Santiago Hernández Hernández (decimista)

Fuentes

  • Documentos del archivo de Cultura Municipal de Taguasco.
  • Entrevista a familiares y amigos.