Tabaré Etcheverry

Revisión del 14:18 19 ago 2022 de Arnold.santana (discusión | contribuciones) (Revertidos los cambios de Luisarrua (disc.) a la última edición de Liudmila ciget.camaguey)
(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Tabaré Etcheverry
Información sobre la plantilla
Tabaré.jpg
Datos generales
Nombre real:José Francisco Etcheverry
Fecha de nacimiento:28 de octubre de 1945
Cerro Largo, Uruguay.
Cónyuge:Nilza Borba

Tabaré Etcheverry. Cantante y compositor uruguayo en el género de la proyección folclórica de la región y en especial de su país.

Síntesis biográfica

Nació el 28 de octubre de 1945 en el seno de una humilde familia que vivía cerca de la histórica Posta del Chuy (Cerro Largo), a unos trece kilómetros de Melo. La antigua posada, construida por los antepasados de origen vasco-francés de Etcheverry, supo ser pulpería, albergue de viajeros, troperos y paso obligado de diligencias y “mercachifles” que iban de Melo a la Villa Artigas (Río Branco en la actualidad), cuando el arroyo del Chuy se desbordaba.

Más allá de que “Pepe” (apodo que tuvo durante gran parte de su niñez y juventud) no viviera más de un año allí, durante toda su infancia volvería una y otra vez con su padre y hermanos, pues sus parientes eran los encargados del lugar. Las experiencias que en esa época tuvo, marcaron de por vida su letras. En Copla puestera, musicalizada por él mismo, hace referencia directa a una de esas tantas experiencias.

A los doce años, decidió mudarse al departamento de Florida y estudiar para sacerdote, conjuntamente con un amigo de la infancia. La experiencia no duró más de dos años y en 1959 ya estaba de vuelta en su casa. Al parecer, la iglesia Católica como institución no lo convencía; sin embargo, se sentía muy emparentado con el profundo sentido de justicia y solidaridad con los pobres que predicó Jesús. Prueba de ello son canciones como Todas las joyas del mundo, Yo quiero un hijo de Dios y Pueblito Sequeira, entre otras.

Primeros acordes

Durante su niñez integró una pequeña murga con algunos amigos de la escuela, dando muestras de su talento para cantar. No obstante, no fue hasta bien entrada la adolescencia que tendría su “bautismo” profesional, integrando el conjunto Los Pilareos. Estos poseían una formación y estilo muy similar al folclore del norte argentino, de mucho arraigo, fundamentalmente en el interior del Uruguay. De los referentes de aquella época podemos citar a los Chalchaleros, Los Trovadores del Cuyo, Los Fronterizos y a solistas como Atahualpa Yupanqui o Eduardo Falú.

Para cuando realizaron su primera gran actuación en el teatro España de Melo, Los Pilareos ya poseían, además de un repertorio extranjero, varias composiciones propias. Posteriormente, la calidad musical del grupo les permitió trascender y llegar a actuar en el Canal 12 de Montevideo y en algunos escenarios de Río Grande Del Sur (Brasil).

De Melo a Montevideo

En 1963, con tan solo 18 años, Tabaré Etcheverry contrae matrimonio con Nilza Borba, hermana de Julio Borba, uno de los integrantes de los Pilareos. Poco tiempo después nace su primera hija, Niza. Las actuaciones esporádicas del grupo, complican la situación económica del matrimonio, por lo que “Pecho e Fierro” (apodo con el cual también se le conocía) decide probar suerte en la capital del país, conjuntamente con su cuñado. Con este último formó el dúo Los del Ceibal, al mismo tiempo que intercalaba sus primeras actuaciones como solista. Quizás por el estilo de folclore o por la falta de “padrinos”, en esos primeros tiempos, el ambiente musical montevideano no le proporcionó demasiados ingresos, por lo que tuvo que tomar un empleo en un bar y luego en la famosa Vascongada.

Pero aquel que tiene talento, tarde o temprano tiene su oportunidad. Así entonces, sus primeras composiciones son difundidas por prestigiosos programas de folklore de la época como “Tranquera Oriental” y “Noche Adentro por los caminos del Folclore” (José Alejandro Artagaveytia) y “El Fogón de Susana Mayol” (Susana Mayol). Precisamente, será esta última quien le ayudará a que se presente en algunas de las principales vinerías de la época. Algunos de los parroquianos que llegaron a verlo -entre ellos se encuentra el relator Víctor Hugo Morales-, cuentan que Etcheverry era todo un bohemio. Entre canto y canto se “bajaba” una caja de cigarrillos, para luego rematar la actuación con algún “vinacho” de por medio, ritual que continuaba hasta altas horas de la madrugada.

Los mejores años

Finalizando la década del sesenta, Etcheverry conoce a Julián Murguía, quien a la postre será el letrista de gran parte de las composiciones del cantante. Será este autor quien le brinde las primeras letras que incluirá en su primer álbum de 1969 (grabado para el sello RCA) Tabaré Etcheverry le canta a José Artigas – Él es uno de nosotros. El mismo contiene dos discos simples con cuatro canciones dedicadas al prócer: Décimas al cumba viejo, 1815, La redota y Cielo del protectorado.

Los avatares de la vida bohemia lo alejaron de su primera esposa y madre de tres de sus hijas; no obstante su carrera fue en ascenso. De allí en más grabaría una serie de canciones que serán recogidas en fonogramas (editadas por sello Macondo) editados entre fines de los sesenta e inicios de los setenta. De esta época se destacan Tabaré, Zafrero, El Pulguita y el Mulitero. Además de su famosa milonga Cuzco Rabón, dedicada a los colegas que hacían canto de protesta, pero que en la vida real no defendían esos mismos ideales.

Su canto, dirigido a denunciar los valores de la oligarquía política y social, la represión de la época y a exaltar ideas asociadas al pensamiento de izquierda y a la anarquía, desembocó en la censura de su trabajo y en arrestos por promover ideas “sediciosas”. Esto lo motivó a emigrar a Buenos Aires en 1971, donde fue invitado a grabar y publicar algunos de sus trabajos. Para ese entonces, Tabaré había conocido a Ivonne, su segunda mujer y madre de sus otras dos hijas. El entusiasmo que estos cambios le generaron, pronto se transformó en tristeza, producto del desarraigo que sentía y de los pocos lugares en los que actuaba.

Antes de regresar de Buenos Aires, en 1972, con letras de Murguía y la participación en recitados de Alberto Candeau, graba Crónica de Hombres Libres, quizás su trabajo más acabado(*). Dado el contenido político de la mayoría de las letras que integran el álbum, éste fue inmediatamente censurado en Uruguay, por las autoridades a cargo de la seguridad en la época.

Ya en 1973, con la dictadura, fue de los pocos músicos que se quedaron en el país y eso le pasó factura, pues era difícil para un cantante tan rebelde, no solo actuar; sino también grabar canciones sin que fuesen censuradas. Esto no solo le trajo penurias económicas, sino también emocionales, producto de la poca libertad para poder difundir su trabajo. Fue en esta época en la que se le despertó un cáncer que lo tendría a mal traer durante cinco años hasta que el 21 de abril de 1978 se fue de este mundo.

Fuentes